Según Gestión Tu Dinero, el grupo financiero Credicorp ha definido una estrategia clara para fortalecer su presencia digital en América Latina, centrada en la integración de sus plataformas de pago. A partir del 1 de abril, Yape y iO en Perú, Tempo en Chile y Yape en Bolivia operan bajo una misma estructura centralizada, liderada por Raimundo Morales. Esta alianza busca crear un sistema de pagos completamente interoperable, donde las transacciones se realicen de forma fluida entre distintas regiones, sin barreras técnicas ni costos adicionales. El líder de Credicorp, Gianfranco Ferrari, destacó que el modelo permite un circuito cerrado de pagos propio, mejorando tanto la experiencia del usuario como la eficiencia operativa.
Los datos de uso de Yape revelan un crecimiento significativo: el número de usuarios activos alcanzó 16.4 millones, quienes realizan en promedio 67 transacciones mensuales. Este patrón indica una adopción recurrente de la plataforma, que va más allá de simples transferencias personales. Alejandro Pérez-Reyes, jefe financiero del grupo, señaló que este comportamiento refleja una tendencia hacia el reemplazo progresivo del efectivo, especialmente en contextos donde el dinero físico sigue siendo la principal forma de circulación. Aunque el BCRP está en proceso de implementar un sistema de pagos en tiempo real inspirado en el modelo UPI de la India, Credicorp considera que Perú, como economía basada en efectivo, aún tiene margen para crecer en transacciones digitales.
En Bolivia, el avance de Yape se vincula directamente al crecimiento del comercio local, según informes de Credicorp. La plataforma se posiciona como un eje clave en la modernización de las cadenas de distribución, especialmente en zonas donde el acceso a servicios financieros es limitado. A diferencia de Perú, donde el uso de Yape se concentra en redes personales, en Bolivia el crecimiento se alimenta de interacciones comerciales directas, lo que amplía su impacto social y económico.
Para los peruanos, este escenario representa una oportunidad real de transformación. Aunque el uso de efectivo persiste en muchos sectores, especialmente en zonas rurales o con baja conectividad, la evolución de plataformas como Yape demuestra que los sistemas digitales pueden integrarse sin sacrificar la accesibilidad. Los peruanos que manejan sus finanzas diarias podrían beneficiarse de una mayor seguridad, velocidad y transparencia en sus pagos. Además, la creación de un entorno interoperable entre plataformas podría reducir costos y facilitar el acceso a servicios financieros, especialmente para personas que aún no cuentan con cuentas bancarias formales. La clave no está en eliminar el efectivo, sino en hacer que las tecnologías digitales sean herramientas inclusivas y fáciles de usar.
