Segun Forbes Business, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus, visitó el municipio de Bunia, en la provincia de Ituri del Congo, el sábado 30 de mayo de 2026, para evaluar el avance de la epidemia de Ébola. Durante su visita, comunicó a la primera ministra que la OMS ha fortalecido su coordinación con múltiples actores internacionales para respaldar la respuesta gubernamental. En ese momento, se registraban 134 casos confirmados de Ébola y 18 fallecidos en el Congo y Uganda, con 906 sospechosos y 223 muertes hasta el 27 de mayo. El número de casos sospechosos aumentó a 1.084, mientras que las muertes superaron las 250.
El mismo día, se informó que un juzgado keniano suspendió temporalmente, sin fecha de finalización, la construcción de un centro de cuarentena para extranjeros. Este proyecto, originalmente anunciado por la administración de Trump, ha sido cuestionado por autoridades locales. Según Davji Atellah, secretario general de la Unión de Médicos de Kenia, el centro es "enfocado en Estados Unidos", y no contempla el riesgo para ciudadanos kenianos. Esta postura subraya una brecha entre políticas de salud internacional y realidades locales de vulnerabilidad.
La OMS también anunció la primera recuperación de un paciente infectado durante la emergencia actual en el Congo. Paralelamente, el aeropuerto internacional de Nueva York, el principal nodo de llegadas extranjeras en Estados Unidos, se convirtió en el cuarto puente por el cual se permitirá el ingreso a ciudadanos que hayan viajado recientemente a Congreso, Uganda o Sudán del Sur, bajo condiciones de evaluación sanitaria.
En una carta abierta dirigida a las comunidades afectadas, Ghebreyesus pidió a las milicias locales que suspendan sus enfrentamientos y llamó a los jóvenes a difundir información sobre el virus. Destacó que la pobreza del conocimiento y el miedo social son factores clave que permiten que la enfermedad se propague.
Para los peruanos, este escenario resalta la importancia de la vigilancia sanitaria en regiones vulnerables y el riesgo de que políticas internacionales no consideren contextos locales. Aunque el Perú no ha registrado casos de Ébola, la experiencia del Congo evidencia que las amenazas sanitarias no son fronteras, sino procesos que requieren coordinación global y participación comunitaria. El caso también subraya que la salud pública debe basarse en datos reales, no en planes especulativos. En un mundo donde las enfermedades pueden viajar rápidamente, la educación, la transparencia y el trabajo conjunto entre gobiernos y comunidades son herramientas esenciales para prevenir brotes.
