Según Gestión, WeWork está redefiniendo su operación en Perú tras salir del Capítulo 11 en Estados Unidos, tras una etapa de reestructuración que le permitió consolidar su modelo de negocio. Actualmente, el nivel de ocupación en Lima se sitúa cerca del 85%, mientras que el 70% de sus contratos no corresponden a startups ni a profesionales freelance, sino a empresas de tamaño medio y grande. Esta cifra revela una transformación profunda en el perfil de sus clientes, que ahora se alinean más con el mercado corporativo que con el de emprendedores.
La compañía ha dejado atrás su enfoque de expansión rápida, adoptando una estrategia de crecimiento sostenido. En lugar de abrir múltiples espacios con áreas reducidas, WeWork selecciona edificios completos, un modelo que vincula su oferta con corporaciones de alto nivel. Este enfoque contrasta con operadores que priorizan densidad de puntos de venta, en lugar de calidad o infraestructura integral. Álvaro Villar, responsable de América Latina, destaca tres indicadores clave: el aumento de la demanda, el escaso interés por invertir en oficinas propias, y una divergencia entre los modelos de trabajo de grandes empresas y pequeñas o medianas.
Las corporaciones, al ser más estructuradas, tienden a exigir presencia presencial en oficinas, con jornadas que van de cuatro a cinco días semanales. En contraste, las pymes y las operaciones más ágiles optan por flexibilidad, con jornadas de dos o tres días. Esta diferencia se refleja también en el perfil generacional: las generaciones más jóvenes valoran el trabajo remoto y la adaptabilidad, mientras que las más mayores se inclinan hacia la presencialidad. Esta brecha influye directamente en cómo se diseña el espacio físico y en las políticas de retención del talento.
Para el Perú, este panorama implica una oportunidad clave. A medida que las empresas crecen y se consolidan, el interés por espacios de trabajo compartidos que ofrezcan estabilidad, infraestructura y conectividad se intensifica. La preferencia por soluciones “plug and play” —listas para usar sin inversión inicial— responde a una realidad de escasez de recursos y a una necesidad de eficiencia. En un contexto donde las empresas buscan optimizar gastos, WeWork no solo ofrece espacios, sino una alternativa estratégica para mantener el talento sin comprometer el crecimiento financiero.
Para los profesionales y empresas peruanas, esto significa que la elección de un espacio de trabajo no es solo una cuestión de conveniencia, sino una decisión de modelo organizacional. A medida que la economía peruana enfrenta presiones macroeconómicas, el acceso a soluciones flexibles y escalables puede convertirse en un activo clave para la competitividad.
