Según Bloomberg Línea, el mercado norteamericano cerró en positivo el jueves, impulsado por el avance de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán que redujo los riesgos de una interrupción prolongada del suministro energético global. Este escenario generó una reacción favorable en el sector bursátil, con el S&P 500 que registró un aumento de 1,09%, el Nasdaq que avanzó 1,91% y el Dow Jones que sumó 0,14%. La recuperación del tránsito por el estrecho de Ormuz, tras el levantamiento del bloqueo marítimo y la reanudación de conversaciones sobre el programa nuclear iraní, fue clave en la dinámica de los mercados. Las operaciones en el sector de semiconductores alcanzaron niveles históricos, con Intel (INTC) liderando las ganancias tras afirmaciones del presidente Trump sobre una colaboración entre Apple (AAPL) y la empresa en la fabricación de chips en Estados Unidos.
El mercado interpretó que la reapertura gradual del paso de Ormuz podría mitigar presiones inflacionarias, lo que llevó a la Reserva Federal a mantener su vigilancia, aunque sin cambios inmediatos en su política. El precio del petróleo mostró una caída significativa: el West Texas Intermediate (WTI) se redujo a US$75 por barril y el crudo Brent se mantuvo alrededor de US$78, cifras que representan una disminución notable frente a los máximos del conflicto anterior. Irán recibió autorización para reactivar sus exportaciones petroleras bajo el memorando de entendimiento, lo que reforzó las expectativas de una recuperación más rápida de la oferta energética del Medio Oriente. Paralelamente, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos bajó por debajo de US$4 por galón, un indicador directo de la presión inflacionaria disminuyendo.
Para los inversores peruanos, esta evolución del mercado global ofrece una señal clave: el alivio de tensiones en el sector energético no solo afecta a los mercados norteamericos, sino que también influye en la estabilidad de las tasas de interés y los costos de producción. En un contexto de inflación persistente en América Latina, donde los precios de combustibles y materias primas tienen un impacto directo en el consumo y la economía doméstica, este escenario sugiere que las condiciones de financiamiento podrían volverse más atractivas. Aunque el Perú no depende directamente de las rutas del Golfo Pérsico, las fluctuaciones del petróleo afectan los precios de importaciones y la competitividad de los productos industriales. Por ello, mantener una visión de largo plazo sobre los mercados globales es fundamental para tomar decisiones de inversión y gestión financiera más robustas.
