Segun CNBC Markets, el Índice de Volatilidad de la Bolsa de Comercio de Chicago (VIX) experimentó su mayor movimiento en una sola jornada desde abril de 2025, alcanzando 28.2 puntos tras subir 11.6 unidades desde un nivel inicial de 16.6. Este escalado se produjo tras una caída masiva en los mercados estatales, con el S&P 500 y el Nasdaq 100 perdiendo hasta 4% y 6% respectivamente. Los datos analizados por Bespoke Investment Group revelan que en 19 casos desde 1990, cuando el VIX aumentó al menos cinco puntos desde niveles por debajo de 20, el rendimiento medio del S&P 500 fue del 4.2% tres meses después y del 4.8% seis meses después. En esos periodos, el retorno positivo se registró en 68% y 79% de los casos, respectivamente.
El analista Paul Hickey, co-fundador de Bespoke, compara esta reacción brusca en el mercado con una tormenta de verano: el cielo se oscurece rápidamente, el viento gana fuerza, pero la lluvia intensa y las descargas eléctricas no duran mucho. Aunque el impacto inmediato puede ser negativo, los resultados a largo plazo tienden a ser favorables. Así, en el mes posterior al evento, el retorno promedio del S&P 500 fue de 2.1%, pero el valor medio fue negativo en 0.4%, debido a caídas significativas en 1990 y en 24 de febrero de 2020, cuando comenzó la crisis por el COVID-19. En ese contexto, el Nasdaq 100 registró su peor jornada desde marzo de 2020, mientras que el índice de volatilidad del Nasdaq (VXN) subió más de 13 puntos hasta 38.3, su mayor nivel desde 11 de abril de 2025. Incluso en sectores tecnológicos, el efecto fue profundo: el ETF de semiconductores VanEck (SMH) operó por debajo de su valor neto de activos, evidenciando una presión extrema en los mercados de alto rendimiento.
Para los inversores peruanos, este panorama sugiere que las caídas bruscas en los mercados no necesariamente indican una pérdida permanente de valor. Aunque los primeros movimientos pueden generar inquietud, el historial muestra que en la mayoría de los casos, los mercados recuperan su rumbo en el plazo de meses. Este comportamiento se alinea con la estrategia de inversión basada en la paciencia: mantener exposición, evitar reacciones emocionales y esperar a que el mercado se reestablezca. En un entorno como el nuestro, donde los mercados internacionales tienen fuerte influencia en los precios de bienes y servicios, entender estos ciclos puede ayudar a tomar decisiones más equilibradas. Aunque los movimientos de volatilidad no se replican exactamente en el Perú, su impacto en la confianza de los inversores y en las tasas de interés es tangible. Por eso, no es solo una cuestión de datos, sino de percepción: cuando los mercados se vuelven inestables, es entonces cuando se debe reforzar el enfoque de ahorro, diversificación y longevidad.
