Según Gestión, la llegada del Papa León XIV al Perú entre el 11 y el 16 de noviembre generará una estimación de US$500 millones en movimientos económicos. La actividad central se desarrollará en el Centro Histórico de Lima, con el pontífice presentándose el jueves 12 en el Palacio Arzobispal, la Catedral de Lima y la Plaza Mayor, tras llegar el miércoles 11 al Palacio de Gobierno. La concentración de eventos en la capital impulsará una demanda intensa en el área, aunque su distribución no será uniforme. Algunos negocios podrían ver sus ventas aumentar hasta un 100%, mientras que otros enfrentarán limitaciones por razones de seguridad.
César Martínez, líder de la Cámara de Turismo del Centro de Lima (CAMTUR), ha señalado que entre 3 y 4 millones de personas podrían visitar el Centro Histórico durante las tres jornadas clave: el día anterior a la llegada del papa y los dos días en que se desarrollen sus actividades oficiales. Este volumen superaría notablemente el que normalmente registra la procesión de octubre, un evento tradicional que históricamente ha atraído a millones de turistas. “Nunca se ha registrado un nivel tan elevado de presencia en todo el Centro Histórico, ni siquiera durante la procesión del Señor de los Milagros”, afirmó el dirigente, quien precisó que el flujo habitual de personas en la zona oscila alrededor de un millón diario, aunque este dato se refiere a movimientos de ingreso y salida.
El gasto promedio por visitante podría aumentar de entre S/60 y S/80 en condiciones normales a entre S/100 y S/120 durante los días de la visita, debido a una mayor permanencia en el área. Este incremento económico no se distribuye equitativamente: los establecimientos ubicados en el primer anillo del Centro Histórico recibirán mayor afluencia, mientras que los del segundo anillo podrían ver su actividad duplicarse. La proximidad a zonas de seguridad definirá la capacidad de acceso y, por ende, el impacto directo en cada sector comercial.
Para el lector peruano, este escenario representa una oportunidad clara de observar cómo eventos de gran relevancia social pueden transformar el comportamiento del consumidor. Los turistas y residentes que viven cerca del Centro Histórico podrían experimentar un aumento significativo en las transacciones, especialmente en restaurantes, hoteles y servicios de transporte. Sin embargo, también es clave prever desafíos: la congestión, el aumento de costos por servicios de seguridad y la posibilidad de que ciertos negocios no logren adaptarse a la escalada de demanda. Así, el impacto no solo es económico, sino también operativo, lo que exige planificación cuidadosa por parte de las empresas y autoridades.
