Según Gestión, la llegada del papa León XIV a Chiclayo en noviembre generaría un impulso económico significativo en la región de Lambayeque. El evento, que se desarrollará entre el 13 y el 14 de noviembre, estimaría un movimiento financiero de US$500 millones, derivado del gasto promedio de los turistas. Este cálculo se basa en una proyección de consumo por persona, donde un local típico asumiría un gasto diario entre US$200 y US$250, mientras que un extranjero alcanzaría entre US$500 y US$800 por día. Con una estadía promedio de cinco días, el impacto en los sectores vinculados al turismo podría alcanzar un incremento del 400% en sus ingresos.
El evento congregaría alrededor de 1.5 millones de personas en el entorno de Chiclayo, y la región de Lambayeque recibiría alrededor de 700 mil visitantes. La mayoría de estos viajeros se presentarían por vía aérea y terrestre, con el primer vuelo comercial desde Argentina, Colombia y Chile a través de Aeroregional. En el tramo terrestre, el crecimiento de movilidad se trasladaría de un 37% en noviembre de 2025 a más de un 50% en noviembre de 2026. Por su parte, la demanda aérea avanzaría de un 20% a un 40% en el mismo periodo. A lo largo de 2026, la oferta de vuelos aumentará de cuatro a nueve operaciones diarias, combinando trayectos nacionales e internacionales, y el aeropuerto de Chiclayo ampliará su cobertura para incluir más regiones del norte del país.
Juan Manuel Scander, presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, destacó una estrategia clave: conectar directamente Chiclayo con Cusco mediante una ruta aérea, con operaciones por Copa Airlines. Esta línea, que aún no está activa, permitiría atraer turistas de Estados Unidos y Europa sin depender de Lima como centro intermedio. El lanzamiento de esta ruta se espera para 2026, convirtiéndose en un pilar estratégico para el desarrollo regional.
Para el lector peruano, este escenario representa una oportunidad concreta de diversificación del turismo local. Mientras que el país ha consolidado su imagen como destino de celebraciones, este tipo de eventos puede impulsar a regiones como Lambayeque a salir de su periferia económica. Los negocios de alojación, gastronomía, transporte y servicios turísticos podrían ver una explosión de demanda. Además, la inversión en infraestructura aérea y logística podría generar empleo directo y estimular cadenas de suministro locales. Sin embargo, para que el impacto se traduzca en beneficios sostenibles, será necesario coordinar políticas públicas que garantizen la calidad de los servicios y el manejo responsable del turismo masivo.
