Según Gestión, el presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, expresó preocupación por el deterioro estructural en el manejo fiscal del país, destacando que un fisco débil representa una amenaza a largo plazo para la estabilidad económica, aunque no sea inminente. En una conversación con el pódcast Modo UP de la Universidad del Pacífico, Velarde reconoció que la política monetaria ha sido sólida, pero señaló que el desalineamiento en el ámbito fiscal pone en riesgo el crecimiento sostenido de la economía. El funcionario enfatizó que el consenso social sobre la necesidad de estabilidad de precios y la independencia institucional del BCRP ha sido clave para mantener la confianza durante décadas, pues la hiperinflación de la década de 1980 dejó un impacto devastador: en pensiones, por ejemplo, los ingresos pasaron de US$30.000 a apenas US$1, y se registraron caídas de producción del orden de 10% en tres años consecutivos. Aunque el recuerdo de ese periodo ha disminuido, Velarde advirtió que el olvido de ese evento afecta la capacidad de la sociedad para entender los riesgos de una política fiscal inadecuada.
El análisis se centra en la postura del Congreso de la República, que según Velarde, ha reducido su supervisión al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), autorizando normas con escasa responsabilidad y permitiendo una expansión del gasto corriente. Esta tendencia, aunque parcialmente contrarrestada por ingresos fiscales elevados derivados de los precios altos de los metales, no resuelve los fundamentos estructurales del problema. La situación actual no es una excepción, sino una evolución de una dinámica que podría comprometer la credibilidad del sistema financiero si no se corrige. El BCRP, en su rol de guardian de la estabilidad, no puede asumir por sí solo el reequilibrio de las finanzas públicas, ya que el sector fiscal debe ser gestionado con criterios claros y transparentes.
Para el lector peruano, esta reflexión es especialmente relevante en un contexto de inflación moderada y crecimiento económico variable. Muchos ciudadanos aún no entienden el impacto de un déficit fiscal sostenido, y la falta de educación sobre la historia de la inflación puede generar una percepción errónea de que el sistema actual es seguro. Esto puede llevar a decisiones políticas que prioricen el consumo inmediato sobre la inversión a largo plazo. El mensaje de Velarde es claro: la estabilidad económica no depende solo de las decisiones del banco central, sino de un sistema fiscal que respete los principios de sostenibilidad y transparencia. Los ciudadanos deben entender que el riesgo de una política fiscal inadecuada no es un escenario futuro, sino una realidad histórica que puede repetirse. La responsabilidad no se limita a los ejecutivos del BCRP, sino que debe ser compartida entre el sector público, las instituciones y la población.
