Segun Gestión, la Corporación USIL ha reforzado su presencia en Estados Unidos con el anuncio de un nuevo campus propio en Miami, un movimiento que responde directamente a la llegada de Dionisio Romero University (DRU), un proyecto académico que comenzó a operar en Florida este año. Este desarrollo posiciona a Miami como el escenario clave de la competencia universitaria peruana en el extranjero, donde ya se encuentra la San Ignacio University (SIU), estructura académica de USIL desde hace dos décadas.
La inversión en el nuevo campus de SIU ha crecido significativamente, pasando de los iniciales US$ 20 millones a una cifra total de US$ 22.5 millones en construcción, sin incluir el valor del terreno, actualmente cotizado en US$ 14 millones. Esto representa una apuesta total de cerca de US$ 40 millones, un incremento que refleja el compromiso institucional con la calidad y durabilidad de la infraestructura. El terreno seleccionado se encuentra a una cuadra del Dolphin Mall, en Miami-Dade, una zona estratégica por su acceso y visibilidad en el ecosistema educativo y comercial de la ciudad.
El proceso de obtención de licencias para la construcción se encuentra en etapa crítica, con un plazo estimado entre seis meses y un año. El fundador y presidente de USIL, Raúl Diez Canseco Terry, destacó que las exigencias técnicas en Estados Unidos son mucho más estrictas que en Perú, especialmente en aspectos relacionados con la energía, la climatización y la resistencia ante fenómenos naturales como los huracanes. “En Perú, obtener una licencia es complejo, pero aquí, multiplicado por cien, es lo que enfrentamos”, explicó.
La nueva sede no solo busca consolidar la presencia de USIL en el mercado estadounidense, sino también reforzar su capacidad para ofrecer una experiencia académica de calidad en un entorno que exige altos estándares. Este esfuerzo se enmarca en un contexto donde el crecimiento de instituciones peruanas en el extranjero está generando nuevas oportunidades para la movilidad estudiantil y la internacionalización de los programas.
Para estudiantes peruanos, esta evolución evidencia una transformación en la oferta educativa global. Aunque las universidades extranjeras siguen siendo una opción de alto costo, el hecho de que instituciones nacionales ya operen en Estados Unidos —con infraestructura propia y planes claros— permite una mayor accesibilidad. Esto puede influir en las decisiones de estudios de jóvenes que buscan una formación internacional, sin necesidad de migrar permanentemente. Además, el caso de SIU y DRU demuestra que el sector educativo peruano está en plena expansión, con modelos que combinan calidad académica, infraestructura robusta y estrategias de mercado claras. El crecimiento en el extranjero no solo refuerza la imagen de las instituciones peruanas, sino que también abre caminos para que más estudiantes tengan acceso a una educación internacional de alto nivel.