Según Gestión, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) ha culminado una operación de adquisición que le permite incorporar la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL), tras una transacción valorada en aproximadamente US$35 millones. Dicha operación incluye la adquisición de bienes inmuebles del campus de La Molina, cuyo valor estimado alcanza cerca de US$25 millones. La notificación oficial de la operación fue emitida el 5 de noviembre por Laureate Education, Inc., el grupo educativo que gestiona tanto la UPC como la UPN en el país. La integración formal de UCAL a la UPC está prevista para el 16 de febrero de 2027, fecha en la que los estudiantes de UCAL se incorporarán al sistema académico de la UPC y el campus de La Molina pasará a formar parte de la institución.
El nuevo espacio cuenta actualmente con una matrícula de casi 2,500 estudiantes y posee una capacidad instalada para albergar alrededor de 5,000. Esta expansión responde a una demanda creciente en Lima Metropolitana, donde el mercado educativo superior enfrenta limitaciones de infraestructura y oferta. La UPC, al ampliar su presencia en esta región, busca no solo diversificar su red física, sino también fortalecer su oferta de programas, especialmente en áreas técnicas y profesionales. La rectora Milagros Morgan destacó que la integración no afectará la continuidad de los estudios, ni las actividades docentes, que continuarán bajo su gestión habitual. Los estudiantes recibirán acompañamiento para evaluar su progreso académico y acceder a soporte en sus consultas, a través de los canales institucionales existentes.
Para el público peruano, esta evolución representa una oportunidad significativa. En un contexto donde el acceso a educación superior se vuelve cada vez más competitivo, la incorporación de UCAL en la UPC amplía la disponibilidad de opciones en Lima, una región clave para el desarrollo económico y la formación profesional. Muchos estudiantes que antes tenían que recurrir a instituciones más lejanas o con menor infraestructura ahora podrán acceder a una red más amplia, con mayor capacidad de atender sus necesidades académicas. Además, el crecimiento de la oferta en una ciudad que concentra el 60% de la población urbana del país, fortalece el papel de las universidades como motores del desarrollo regional. Aunque los beneficios se distribuyen entre múltiples sectores, para los jóvenes que buscan estudios de calidad y cercanos a sus entornos laborales, este movimiento representa una mejora tangible en el acceso a la educación superior.
