Según Gestión, Unacem ha comprometido S/ 2.1 millones para desarrollar obras civiles y electromecánicas que aseguren el suministro eléctrico a 22.9 kV en su nueva planta de cal, en Condorcocha (Junín), en conjunto con la empresa mexicana Calidra a través de la unidad Calcem. Esta inversión se suma a las actividades operativas que la empresa ha impulsado este año, incluyendo ajustes en sus operaciones mineras en Lima.
La compañía ha presentado un Informe Técnico Sustentatorio (ITS) ante el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace), con el fin de modificar dos elementos clave en Cantera El Silencio 8, localizada en los distritos de Cieneguilla, Pachacámac y Villa María del Triunfo. Los cambios centran su atención en la optimización del sistema de transporte de caliza desde Manchay hasta la planta industrial Atocongo, así como en el diseño de la zona de almacenamiento del mineral.
Uno de los aspectos clave de la propuesta es la revisión del trazado de la Faja Ecológica Transportadora, que fue aprobada en 2022. Durante estudios de detalle, Unacem detectó interferencias que podrían dificultar o retrasar la construcción. Por ello, el ITS sugiere ajustes en varios tramos del recorrido, con el objetivo de facilitar la ejecución técnica. Este cambio permitiría descargar directamente la caliza en las fajas transportadoras de Atocongo, siempre que el sistema de gestión ambiental vigente incluya dicha capacidad.
El enfoque de Unacem en estas modificaciones refleja una estrategia de eficiencia operativa, que busca reducir costos logísticos y mejorar la continuidad del abastecimiento. Aunque las operaciones mineras en Lima enfrentan regulaciones ambientales estrictas, el plan se alinea con los lineamientos de sostenibilidad que requiere el sector en el Perú.
Para los inversores y profesionales del sector, este movimiento indica que Unacem está consolidando su presencia en el mercado peruano, no solo mediante nuevas plantas, sino también mediante ajustes técnicos que aseguran la viabilidad de sus cadenas logísticas. Los peruanos que manejan inversiones en infraestructura o minerales deben tener en cuenta que esta adaptación puede influir en los tiempos de entrega de productos y en la estabilidad de costos. Si bien las inversiones en energía y transporte representan un gasto significativo, también generan capacidades de producción a largo plazo, lo que puede traducirse en mayor competitividad en el mercado interno y exportaciones.
Este caso demuestra cómo la integración entre infraestructura eléctrica y logística minera no solo es técnica, sino también estratégica, especialmente en contextos donde el acceso a recursos naturales y su transporte son factores clave para el crecimiento industrial.
