Segun Gestión, el juez que analiza la Tarifa Única de Uso de Aeropuerto (TUUA) de transferencia ha sido señalado como el encargado de tomar “la decisión más acorde” en un escenario donde el costo de operación influye directamente en la viabilidad de los servicios aéreos. La posición geográfica del Perú, especialmente como puente entre el norte y el sur del continente, ha sido destacada por Martín La Rosa, representante de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) y miembro de la International Air Transport Association (IATA). En su intervención ante la Comisión de Comercio Exterior y Turismo del Congreso, identificó cinco pilares clave para fortalecer la competitividad de la industria aérea: liberalización de la política aerocomercial, aceleración en acuerdos bilaterales, mejoramiento de la infraestructura, fomento de conectividad y crecimiento por parte de operadores, y una política de costos efectiva. Sin embargo, señaló que uno de estos elementos se encuentra en desajuste: la política de costos.
La TUUA de transferencia, aprobada en 2013 como adenda al contrato del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (AIJCH), ha sido criticada por aumentar significativamente el precio final del billete para pasajeros en conexión. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) registró que, en el año anterior, se llegaron a 3.4 millones de turistas internacionales, el mejor nivel en seis años, pero aún por debajo del total de 4.4 millones del año 2019. El AIJCH actúa como punto de conexión para tres categorías de pasajeros: turistas que llegan al país, peruanos que viajan dentro del territorio y aquellos que hacen transbordo. Este último grupo representa el 30% del total de operaciones en el aeropuerto. La carga económica de la tarifa de conexión, según el vocero, “encarece el precio del ticket” y genera una barrera para que más personas opten por el transporte aéreo, especialmente en trayectos que requieren cambios.
Para los lectores peruanos, este escenario revela una contradicción entre el potencial del país como hub turístico y las barreras estructurales que afectan su competitividad. Si el Perú desea atraer más visitantes internacionales y fortalecer su posición en redes globales de transporte, el costo de conexión debe ser reevaluado. Una política de tarifas más flexible podría permitir que los operadores aéreos ofrezcan servicios más accesibles, especialmente en rutas que conectan el sur del mundo con el norte. Además, el crecimiento del tráfico internacional, aunque positivo, no es suficiente para compensar el impacto de una tarifa que, al ser fija, no se adapta a la realidad operativa de la industria. El debate sobre la TUUA no es solo técnico, sino estratégico: afecta directamente la capacidad del país para integrarse en el ecosistema de movilidad internacional.
En un contexto donde la conectividad aérea es clave para el desarrollo económico y turístico, el ajuste de esta tarifa podría ser un paso decisivo para que el Perú no solo mantenga, sino también amplíe su presencia global.
