Según Gestión, el turismo receptivo en Perú avanzó de forma más lenta de lo previsto en los primeros meses de 2026. De enero a mayo, el país recibió aproximadamente 1.3 millones de turistas extranjeros, cifra que representa una expansión de solo 0.6% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos de PromPerú. Aunque los primeros tres meses mostraron impulso gracias a mercados clave como China, Australia, Reino Unido y Canadá, desde abril se registró una disminución en las llegadas. En abril, el turismo cayó un 5.7%, y en mayo, una reducción del 1.3%, lo que marca dos meses consecutivos de contracción. Este declive se superpone con una escena internacional más volátil, especialmente en el Medio Oriente, donde las tensiones han provocado un alza en el precio del petróleo, que ha sido trasladado directamente a los precios de los pasajes aéreos.
Los boletos aéreos a Latinoamérica se han incrementado en un 32.8% entre marzo y mayo. En el caso peruano, el costo promedio de los vuelos a Lima aumentó un 28.3%, mientras que los destinos como Cusco experimentaron un alza del 27.2%. Sol Velásquez, directora de promoción turística de PromPerú, indicó que los mercados de Europa, Asia y Oceanía han registrado los mayores aumentos, con tarifas que subieron entre el 40% y el 50% para destinos como Lima y Cusco. Además, el país enfrentó un aumento del 43% en los precios del combustible, consecuencia directa del cierre del estrecho de Ormuz por tensiones geopolíticas. Este incremento ha generado una mayor indecisión en los viajeros, quienes ahora priorizan el costo total del viaje, especialmente en países con infraestructura aérea limitada como el Perú.
Para los turistas que buscan destinos como Machu Picchu, la situación se vuelve más compleja. La conectividad entre regiones, que es escasa, amplifica el impacto de los precios más altos. Un viaje que antes podía ser considerado asequible ahora se vuelve menos atractivo cuando el costo de desplazamiento se eleva significativamente. En el contexto peruano, donde la mayoría de los destinos turísticos están distribuidos en zonas remotas, los cambios en el costo del transporte afectan directamente la viabilidad de viajes. El crecimiento del turismo, aunque presente, se ve ahora condicionado por factores externos y de infraestructura.
Para el lector peruano, este escenario revela una realidad: el turismo no avanza solo por la demanda interna, sino que depende de estabilidad internacional y de políticas de precios que afectan la accesibilidad. Aunque el país mantiene un potencial importante, los viajeros extranjeros deben considerar que incluso pequeñas variaciones en los costos pueden alterar su decisión. La sensibilidad al precio total del viaje, combinada con la infraestructura limitada, sugiere que futuras estrategias turísticas deben enfocarse en la claridad de precios, la transparencia y la mejora de rutas aéreas. Así, el turismo peruano podría mantener su relevancia solo si responde con flexibilidad a las condiciones del mercado global.
