Según Gestión, el sector turístico peruano está en una etapa de expansión estratégica, con metas claras y planes de inversión bien definidos. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), a través de Liz Chirinos, viceministra de Turismo, ha establecido que el turismo representará el 3,7% del Producto Bruto Interno (PBI) para finales de 2026, con una proyección de alcanzar el 5% en 2031. Este enfoque se presentó durante el encuentro mundial de aeropuertos Waga 2026, donde se destacó el papel clave de la infraestructura en el crecimiento sostenible del sector.
El plan contempla un quinquenio de inversión en turismo, con compromisos públicos y privados que superan los 3.500 millones de soles. Los proyectos identificados tienen un enfoque intersectorial, abarcando distintas regiones del país. Entre ellos se destaca el desarrollo de Arequipa-Colca, con una inversión de 337 millones de soles y en fase de concertación de deuda. El caso de Choquequirao, gestionado por una asociación público-privada (APP), requiere 1.003 millones de soles y se encuentra en proceso de transacción. El Corredor Turístico Macro Norte JICA, en fase de formulación, cuenta con una asignación de 434,5 millones de soles. Otras iniciativas como Infratur Cusco-Choquequirao, con 891,8 millones de soles, y Infratur Playas del Norte, que requiere 756 millones, también están en desarrollo. Además, existe un proyecto en ejecución para Choquequirao (no APP) con una inversión de 47 millones de soles. El Megaproyecto del Eje Noramazónico se posiciona como un pilar clave, con el complejo de Kuélap como centro de atractivo.
La relación entre inversión y demanda es clave. Chirinos afirmó que cada dólar destinado a infraestructura turística garantiza un crecimiento continuo en la demanda de pasajeros, con una proyección de crecimiento de hasta 10 y 20 años. Para 2026, se busca alcanzar 48,4 millones de viajes internos y generar 1,6 millones de empleos directos en el sector. Estas cifras reflejan una visión integral, donde el turismo no solo es una actividad económica, sino un motor de desarrollo regional y social.
Para el lector peruano, estos avances significan una oportunidad real de acceso a nuevos destinos, mejoras en servicios logísticos y un crecimiento de empleos en zonas rurales y de frontera. El turismo, que ya es un pilar importante de la economía, se fortalecerá con infraestructura sólida y políticas que priorizan el desarrollo local. Esto no solo impulsa el PBI, sino que también permite a más peruanos beneficiarse de una industria que ya cuenta con una base sólida de visitantes y experiencia turística. La inversión en proyectos como Choquequirao o el Corredor Norte no solo mejora la conectividad, sino que también abre puertas a nuevas economías regionales, donde el turismo se convierte en una herramienta de inclusión y desarrollo sostenible.
