Según CNBC Markets, durante los seis primeros meses de la crisis en Irán, las acciones de energía en los portafolios personales del presidente Donald Trump experimentaron un crecimiento significativo. Entre el 27 de febrero y el 31 de agosto de 2026, nueve de sus mayores inversiones en petróleo y gas registraron un incremento de valor que osciló entre 1,5 millones y 4,4 millones de dólares. Este cálculo se basa en datos de declaraciones anuales, informes trimestrales de empresas y registros de mercado de FactSet, analizados por CNBC. Los activos identificados fueron Chevron, ConocoPhillips, Exxon Mobil, Kinder Morgan, Marathon Petroleum, Occidental Petroleum, Phillips 66, Valero Energy y Williams Companies. La evaluación se construyó mediante el análisis de las posiciones finales de 2025 en cada empresa, agrupadas por valor declarado en sus cuentas financieras.
Los cálculos consideran los cambios en precios de las acciones desde el cierre del mercado del 27 de febrero hasta el 31 de agosto. Aunque se registraron al menos 23 operaciones de compra y venta en esas compañías hasta el 29 de junio, los detalles exactos —como cantidad de acciones, precios de ejecución o identificación de transacciones— no están disponibles en los documentos públicos. Por lo tanto, los beneficios estimados no reflejan ganancias reales obtenidas, ni representan la composición actual de sus inversiones. En respuesta a preguntas sobre posibles vínculos entre sus decisiones políticas y las operaciones financieras, un portavoz del Ejecutivo afirmó que “ninguna persona de la familia Trump tiene capacidad para influir en las decisiones de inversión del portafolio”. Todas las decisiones se toman por gestores independientes, sin intervención directa del presidente.
Para los inversores peruanos, este caso evidencia cómo los mercados pueden responder a eventos geopolíticos, especialmente en sectores clave como la energía. Aunque Trump no tiene un perfil de inversor tradicional, su actividad en acciones energéticas durante períodos de tensión internacional podría servir como ejemplo de cómo los cambios políticos afectan la volatilidad de mercados. En el contexto peruano, donde el sector energético y la economía de exportación son fundamentales, entender cómo las decisiones gubernamentales o las tensiones internacionales impactan precios y disponibilidad de recursos puede ayudar a los ciudadanos a tomar decisiones más informadas sobre sus inversiones personales. Además, el hecho de que las operaciones no estén vinculadas a decisiones políticas —como afirmó el portavoz— sugiere que, en muchos casos, los movimientos financieros en el mercado se deben más a factores técnicos y de mercado que a intervenciones directas. Este modelo puede ofrecer una referencia útil para analizar cómo se comportan los activos en entornos de incertidumbre.
