Según Gestión, el Gobierno peruano emitió el Decreto de Urgencia 006-2026 para implementar un subsidio directo a los transportistas de transporte urbano en Lima y Callao. Este instrumento surge tras la amenaza de un paro laboral previsto para mañana, desencadenado por el alza en el precio del diésel. La medida establece que el beneficio se calcule según el kilometraje recorrido en los últimos 60 días, asignando S/0.50 por kilómetro para ómnibus, S/0.40 para minibús y S/0.30 para microbús. El monto total del subsidio será de S/44.1 millones, que se financiará con los recursos de la Reserva de Contingencia del Ministerio de Economía y Finanzas.
Este subsidio representa el segundo apoyo en una semana. El 28 de mayo, el Ejecutivo aprobó desembolsar S/33.8 millones para compensar a transportistas del interior del país, bajo el D.U.004-2026. En ese caso, se otorgó una compensación de S/4.00 por galón de diésel consumido, extendida por dos meses a partir de la vigencia de la norma. Aunque ambos beneficios buscan mitigar el impacto de los aumentos en los costos de combustible, expertos señalan que no cubren la magnitud de los gastos reales.
Martín Ojeda, director de la Cámara Internacional de la Industria de Transporte, sostiene que los subsidios actuales solo permiten recuperar un 16% de los incrementos en los costos de combustible. Este porcentaje se refiere a los aumentos registrados desde marzo del año pasado, tras la crisis en el suministro de gas natural vehicular. El análisis indica que, frente a una suba de precios en el diésel que afecta directamente la viabilidad de operaciones diarias, los recursos disponibles no alcanzan para sostener el margen de operación de los transportistas.
Para el lector peruano, este escenario resalta la vulnerabilidad de los sectores de transporte urbano frente a fluctuaciones en el mercado energético. Muchas rutas en Lima y Callao dependen de operaciones con márgenes muy reducidos, donde incluso un pequeño aumento en el costo del combustible puede generar pérdidas acumuladas. El subsidio, aunque significativo en cifra, no elimina el riesgo de inestabilidad operativa. A medida que los precios de los combustibles siguen siendo variables, la necesidad de políticas públicas más estables y proactivas se vuelve crítica. Sin un enfoque que considere la estructura real de los costos, los transportistas seguirán enfrentando presiones que afectan tanto su viabilidad como la calidad del servicio urbano.
