Segun arXiv q-fin, un estudio reciente presenta un marco para prever cómo las empresas pasan de evaluar el talento basado en horas trabajadas a una medición que considera el rendimiento real generado. Este cambio es clave en la era de la integración entre humanos y inteligencia artificial, donde el tiempo invertido no refleja directamente el aporte productivo. El análisis se sustenta en un teorema clave: la inversión de retorno en el umbral τ*, junto con cuatro mecanismos que explican la evolución del modelo de gestión del talento.
La evidencia empírica se basa en datos de 365 empresas listadas en Corea del Sur, con observaciones de 2.281 años financieros. Allí, la relación entre costos de personal y ventas (SG A-to-revenue ratio) aumentó de un 18,26% en 2018 a un 20,06% en 2020. Este crecimiento se estabilizó ligeramente entre 2021 y 2022, y alcanzó un máximo de 20,10% en 2024. Estudios de efectos fijos, estudios de eventos y estimaciones robustas por el método de DiD, indican una presión creciente sobre los costos operativos. Los resultados convergen en un aumento de 1,56 puntos porcentuales (p = 0,049), con una estimación de 4,21 puntos (p = 0,001) a tres años después del evento, y 4,51 puntos (p = 0,001) a cuatro años de distancia. Este patrón sugiere que, aunque las tecnologías de IA reducen el tiempo de trabajo, los gastos por personal siguen creciendo en términos de asignación de horas.
Un análisis previo, que abarca desde 2015 hasta 2017, revela que antes de la implementación de políticas de trabajo reducido, no existía una tendencia ascendente previa que pudiera distorsionar los resultados. Esta evidencia permite interpretar el caso coreano no como una estimación directa del umbral τ*, sino como la primera documentación empírica de una fase previa en la que el modelo tradicional basado en tiempo aún domina. Aunque la IA optimiza el tiempo, el sistema contable continúa asignando costos por horas, generando una presión sobre los márgenes.
Para el lector peruano, este escenario es particularmente relevante. Las empresas del sector privado, especialmente en servicios y manufactura, siguen usando sistemas de costos que miden el talento por horas trabajadas. Esto puede llevar a una subestimación del valor real de las operaciones. A medida que las tecnologías digitales se integran en procesos diarios, es clave que los directores financieros y gerentes reevalúen sus modelos de gestión. Si se adoptan nuevas métricas que midan el impacto real de los empleados y la IA, se podría reducir la presión sobre los costos y mejorar la eficiencia general. Hasta 2032, se anticipa que las empresas que midan el talento por su contribución real —no por horas— lograrán un crecimiento del 1,5 al 2,0 por ciento superior en el rendimiento total de la producción. Este cambio no solo es técnico, sino estratégico: implica redefinir cómo se valora el esfuerzo humano en un entorno de transformación digital.