Según Bloomberg Línea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha destacado que la tokenización de activos financieros no se limita a optimizar procesos de pago o reducir costos operativos. En un análisis publicado por Tobias Adrian, director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, se señala que este fenómeno implica una transformación estructural del sistema financiero mundial. La tokenización, entendida como la representación digital de activos y pasivos mediante registros compartidos, permite que operaciones tradicionalmente secuenciales —como ejecución, compensación y liquidación— se realicen simultáneamente mediante contratos inteligentes. Esto implica una reconfiguración profunda del funcionamiento del sistema, ya que la propiedad y la transferencia se integran directamente en el activo, eliminando intermediarios físicos y temporales.
El FMI advierte que, aunque esta evolución elimina muchas fricciones en el proceso financiero, también desaparece la capacidad de amortiguación que ofrecen los sistemas actuales. En el presente, las instituciones financieras operan bajo estructuras centralizadas y procesos escalonados, donde se permiten tiempos de espera para gestionar la liquidez y responder a tensiones. Con la tokenización, la liquidez se detecta en tiempo real, los mecanismos de garantía se automatizan y cualquier fallo puede propagarse más rápido que la capacidad de intervención de supervisores o instituciones. Esta dinámica pone en evidencia que la resiliencia del sistema no se mantiene automáticamente; depende de decisiones regulatorias y políticas públicas que se tomen ahora.
Para el lector peruano, este escenario es especialmente relevante en un contexto donde el sistema financiero aún está en proceso de digitalización, y donde las instituciones tradicionales aún manejan activos en forma física o en bases de datos centralizadas. Aunque la tokenización puede potenciar la eficiencia en operaciones de inversión y pagos, también representa un riesgo estructural. Las plataformas digitales que operan en el mercado local —como las que permiten la compra de bonos o acciones en forma de tokens— deben ser reguladas con claridad para evitar vulnerabilidades. Además, la falta de marcos regulatorios sólidos podría dejar a los inversores, especialmente a pequeños y medianos, expuestos a riesgos no previstos. La clave está en equilibrar innovación y estabilidad, asegurando que los cambios tecnológicos no comprometan la seguridad o el acceso a servicios financieros básicos para la población.
