Segun Gestión, The Box ha definido una estrategia de crecimiento que desvía el enfoque tradicional del retail, donde el crecimiento se mide por la apertura de nuevas tiendas. En lugar de ampliar su red física, la cadena peruana prioriza la optimización de sus establecimientos actuales. Esta nueva línea de acción se fundamenta en tres pilares clave: la remodelación de sus locales, el refinamiento de su selección de marcas y la integración de experiencias omnicanal. El objetivo, según Gonzalo Ansola, gerente comercial, es alcanzar un crecimiento de ventas del 54% en 2026. Este avance no dependerá de la apertura de nuevas tiendas, ya que este año solo se inauguró una, ubicada en Real Plaza Piura.
La operación actual de The Box se compone de 17 tiendas distribuidas a nivel nacional, incluyendo el local en el Boulevard de Asia. Para lograr mayor rendimiento, la cadena ha iniciado intervenciones en sus puntos clave: ya se han remodelado las tiendas de Larcomar y Jockey Plaza, y se prevé que la renovación de su local en Trujillo se concrete durante el 2026. Ansola indicó que, en el periodo comprendido entre 2026 y 2027, se realizarán entre tres y cuatro intervenciones en locales existentes, con la meta de modernizar completamente las 17 unidades al próximo año. El enfoque no se limita al aspecto físico: se busca mejorar la curaduría de productos, ajustar el surtido a demandas reales, diferenciar las marcas presentadas y crear una experiencia de compra que conecte canales físicos y digitales.
Además, The Box está reforzando su presencia más allá del comercio tradicional, mediante actividades semanales en su punto de referencia de San Isidro. Esta estrategia no solo busca retener a sus clientes, sino también construir una identidad más sólida en el ecosistema de consumo peruano.
Para los limeños y otros consumidores del país, este enfoque representa una oportunidad de mayor valor por espacio. Mientras que muchas cadenas siguen priorizando la expansión física, The Box demuestra que el crecimiento sostenible también puede provenir de la eficiencia operativa. En un contexto donde el espacio urbano es escaso y los presupuestos de consumo están bajo presión, esta estrategia ofrece una alternativa más racional. Los peruanos, especialmente en ciudades como Lima, podrían ver una mayor concentración de productos de calidad en espacios más pequeños, pero mejor gestionados. Así, no se trata solo de más tiendas, sino de mejores experiencias en cada una de ellas.
