Según Bloomberg Línea, el enfrentamiento entre Irán, Israel y Estados Unidos ha provocado un aumento en los precios del petróleo, incrementado las proyecciones de inflación y elevado los rendimientos de la deuda soberana a niveles no registrados en varios años. A pesar de esta escalada de riesgos, las bolsas continúan operando cerca de sus máximos históricos y los diferenciales de crédito mantienen niveles reducidos. Este desajuste entre el escenario geopolítico y el comportamiento de los activos de riesgo se detalla en un análisis de Deutsche Bank, que señala que, aunque los mercados anticipan un conflicto más sostenido y un creciente peligro de estanflación, los principales índices bursátiles aún están lejos de sus niveles más altos. El S&P 500 se mantiene apenas por debajo de su máximo histórico, mientras el STOXX 600 europeo se cotiza a menos del 4 por ciento de su pico anterior. La estabilidad en el crédito también se observa en el comportamiento de los spreads, que en Estados Unidos y en Europa han registrado una contracción frente a niveles iniciales del conflicto, a pesar del alza del crudo y del riesgo asociado al Estrecho de Ormuz, uno de los principales pasos para el transporte de petróleo mundial.
El análisis de Deutsche Bank destaca que este comportamiento no contradice patrones históricos de respuesta financiera a crisis petroleras. En los casos pasados, como la crisis de 1973 o la de 1979, los precios del crudo se mantuvieron elevados por años, lo que desencadenó corrientes de venta masiva en los mercados. En 1973, el precio del petróleo casi se cuadruplicó y se mantuvo alto durante décadas. En 1979, el mercado tardó más de cinco años en recuperarse en términos reales. A diferencia, el actual escenario muestra una estructura de precios del crudo que aún está en backwardation, es decir, los contratos de corto plazo superan a los de vencimiento posterior. Este indicador refleja una expectativa de que el alza en el precio del petróleo será transitoria, no sostenida. Esta visión es clave para los inversores, ya que las grandes caídas en los mercados han ocurrido cuando los shocks petroleros se prolongaron, no cuando se asumió una recuperación rápida.
Para los inversores peruanos, este panorama sugiere que, aunque el entorno geopolítico genera inquietud, no ha desencadenado una reacción masiva en los mercados financieros. La estructura actual del mercado, junto con el comportamiento de los spreads de crédito, indica que los actores financieros aún confían en una estabilidad a mediano plazo. Esto puede influir en decisiones de inversión, especialmente en activos de riesgo, donde el bajo nivel de volatilidad podría ofrecer oportunidades de crecimiento sin exponerse a fluctuaciones extremas. Sin embargo, el seguimiento constante de los eventos en el Medio Oriente y de los indicadores de precios del crudo sigue siendo fundamental, ya que cualquier cambio en la percepción de la duración del conflicto podría modificar rápidamente el equilibrio entre riesgo y rendimiento.
