Segun Gestión, el grupo austríaco Doppelmayr, especializado en sistemas de transporte por cable, ha identificado varias iniciativas clave en el país, destacando su rol en la conectividad turística y el transporte urbano. Desde su establecimiento de oficina en Perú en 2017, el grupo ha enfrentado inestabilidad institucional, con ocho cambios de presidente en el gobierno, lo que generó incertidumbre para inversionistas extranjeros y ralentizó avances en proyectos. Alex Baumgartner, gerente de operaciones de Doppelmayr Perú SAC, señaló que la continuidad política es un factor crítico para el avance de infraestructuras.
El proyecto de Miraflores, ubicado en el sector de la ciudad de Lima, está en fase de implementación y se espera que comience sus operaciones a fines de agosto. Este sistema, que vincula zonas urbanas con áreas montañosas, representa una alternativa viable para el transporte público en zonas de difícil acceso. En el Valle Sagrado, el teleférico de Calca sigue avanzando como parte de una estrategia de desarrollo turístico sostenible. Aunque el proyecto del Cerro San Cristóbal se detuvo debido a cambios recurrentes en el gobierno y la pandemia, otros planes mantienen vigencia.
Entre las iniciativas más prometedoras se encuentra el Proyecto Turístico Choquequirao, ubicado en la frontera entre Cusco y Apurímac. Baumgartner lo calificó como “en mejores condiciones para avanzar”, debido a su potencial turístico y a la mejora en la planificación gubernamental. El teleférico de Huchuy Qosq, que conecta el Valle Sagrado con el complejo arqueológico de Huchuy Qosqo en Calca, también forma parte de esta cartera, aunque sigue en etapa de evaluación. En el año actual, varios de estos proyectos han recibido la clasificación de viable y ahora buscan apoyo institucional a través de Proinversión.
Para los peruanos, especialmente en zonas rurales y turísticas, estos sistemas no solo mejoran el acceso a destinos, sino que también generan empleo y fomentan el desarrollo local. La experiencia de los teleféricos en Lima y en el Valle Sagrado demuestra que la infraestructura de transporte por cable puede ser una solución viable para conectar comunidades dispersas. Aunque aún faltan decisiones políticas concretas, el crecimiento de estos proyectos refleja una tendencia hacia soluciones de transporte más sostenibles y accesibles. El éxito de estos modelos dependerá en gran medida de la estabilidad institucional y de la capacidad del Estado para mantener la coordinación entre sectores público y privado.
