Según MIT News - Artificial Intelligence, un investigador de la Escuela de Arquitectura y Planificación de MIT ha contribuido a un análisis sobre el surgimiento de protestas laborales en el sector tecnológico y el recelo que estas han generado en las empresas. JS Tan SM ’22, estudiante de doctorado, es coautor de un libro publicado en septiembre de 2026 por Haymarket Books titulado “Against Tech Oligarchy: Worker Resistance in the World’s Most Powerful Industry”. El texto examina cómo un grupo de profesionales tecnológicos, desde su ingreso al sector hasta su reafirmación como agentes de cambio, ha desarrollado una postura crítica frente a las prácticas corporativas que priorizan ganancias sobre derechos laborales y equidad social.
A pesar de la caída del mercado de internet en 2000, el sector tecnológico mantuvo su atractivo para muchos profesionales. La era digital, marcada por la conectividad global y el uso de computadoras, consolidó su presencia en el mercado laboral. Empleos bien remunerados en áreas como ingeniería, diseño y ciencias de datos se volvieron cada vez más comunes. Tan, que graduó en 2015 de Brown University y la Rhode Island School of Design, inició su carrera en el sector tech con la convicción de que las tecnologías digitales podían impulsar un mundo más justo y democrático. Google, en su momento, expresó esa visión con su lema “no se comporte mal”, que servía como guía ética para sus empleados. Aunque hoy ya no se mantiene oficialmente, ese espíritu de responsabilidad social fue una referencia clave para muchos trabajadores.
Con el inicio de la primera administración de Trump, ciertos empleados comenzaron a cuestionar si sus empresas realmente promovían políticas que fomentaran la democracia. Tan señala que inicialmente, los trabajadores lograron oponerse públicamente a decisiones corporativas que contradecían principios éticos. Sin embargo, esta resistencia ha enfrentado una respuesta escalonada, desde presiones internas hasta campañas de desconfianza y desvinculación de los empleados. El libro documenta cómo el sector tech, en lugar de ser un modelo de innovación social, ha ido consolidando estructuras de poder que priorizan la rentabilidad sobre el bienestar laboral.
Para los peruanos, este escenario resalta la importancia de evaluar no solo el crecimiento económico que generan las tecnologías, sino también su impacto en las condiciones de trabajo y en los derechos de los profesionales. En un contexto donde el sector tecnológico se expande rápidamente en el país —con nuevas empresas en Lima, Arequipa y otras ciudades—, es fundamental que los trabajadores tengan espacios para expresar sus preocupaciones, incluso cuando sus empleadores no lo reconocen. La historia de los empleados tech no es solo un fenómeno estadounidense, sino un ejemplo de cómo las innovaciones digitales pueden transformar tanto el entorno laboral como las relaciones entre empresas y sus trabajadores. En Perú, donde el acceso a tecnología crece, esta reflexión debe acompañar el desarrollo de políticas que protejan el equilibrio entre innovación y justicia social.
