Segun Gestión, el sector agrícola peruano está explorando soluciones tecnológicas para mejorar la eficiencia sin aumentar los costos operativos, especialmente en un contexto de escasez hídrica y demanda creciente de competitividad. La Cámara de Comercio de Lima (CCL) acordó con la embajada de Israel una iniciativa de colaboración que busca impulsar la adopción de innovaciones de precisión en la producción. Estas tecnologías, centradas en optimizar el uso de agua, fertilizantes y otros insumos, se enfocan en cinco cultivos clave: arándano, uva de mesa, palta, mandarina y mango. Todos estos productos se cultivan en zonas costeras áridas, donde el riego es esencial y cada unidad de insumo tiene un impacto directo en la rentabilidad.
El mercado de frutos rojos ha mostrado una reducción notable en precios: en octubre de 2025, el arándano bajó de US$ 6.22 a US$ 4.49 por kilo. Esta tendencia impulsa a los productores a buscar procesos más eficientes para mantener su viabilidad económica. Israel, con su experiencia en agricultura de precisión, ofrece herramientas que permiten reducir el consumo de recursos sin comprometer la calidad. Además, los envíos de arándanos a Israel crecieron 145% en 2025, alcanzando US$ 10 millones, un aumento significativo respecto al año anterior. La uva, que antes no tenía comercio en el país, logró una salida de US$ 6.5 millones tras la apertura sanitaria en julio del año pasado.
El potencial de esta iniciativa no se limita a cultivos de costa. El análisis amplía su enfoque a la pequeña agricultura en la sierra, donde se producen papa, quinua y hortalizas. En estos contextos, la eficiencia de los recursos puede transformar la viabilidad de los pequeños productores, quienes enfrentan mayores desafíos por la disponibilidad de insumos y acceso a mercados. La integración de tecnologías que permitan un uso más inteligente del agua y los fertilizantes podría convertirse en una herramienta clave para sostener la producción local, especialmente en zonas donde el clima y las condiciones geográficas limitan la escalabilidad.
Para el lector peruano, este desarrollo representa una oportunidad real de fortalecer la agroindustria sin depender exclusivamente de la extensión de tierras. Los pequeños agricultores, que conforman la mayoría del sector, podrían beneficiarse de tecnologías que permitan producir más con menos, reduciendo costos y preservando el entorno. Aunque aún no se han implementado a escala, los primeros resultados en frutos de costa indican una viabilidad que podría replicarse en otros sectores. El camino hacia una agricultura más sostenible y competitiva pasa por la combinación de conocimientos técnicos y políticas que apoyen su difusión en comunidades rurales.
