Segun CNBC Markets, las tasas de rendimiento de bonos gubernamentales estadounidenses aumentaron en la sesión de martes, con instrumentos de largo plazo alcanzando niveles no vistos en casi dos décadas. El rendimiento del bono de 30 años se elevó más de un punto base hasta 5.323%, marcando un nuevo máximo desde 1997 y acercándose al nivel más alto registrado desde 2002. El bono de 10 años, que sirve como referencia para hipotecas, préstamos automotrices y tarjetas de crédito, subió menos de un punto base hasta 4.732%. Por su parte, el bono de 2 años, sensible a decisiones del Banco Central, avanzó apenas por debajo de un punto base, cerrando en 4.186%. Cada punto base equivale a 0.01%, y es importante recordar que cuando las tasas suben, los precios de los bonos bajan, ya que existen una relación inversa entre ambos.
La subida de tasas se produce en un contexto de deterioro en la situación fiscal del país. El déficit del gobierno alcanzó $432.300 millones en julio, el mayor monto mensual desde marzo de 2021, lo que eleva el déficit acumulado hasta finales del año a casi $1.8 trillones. Para financiar su deuda cercana a los $40 trillones, el sector público ha pagado ya cerca de $1.2 trillones en intereses este año. A pesar de que los índices de inflación mostraron niveles bajos en junio y julio, la tasa anual sigue por encima del objetivo del Banco de EE.UU., que es el 2%. Además, las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente han afectado los mercados. Al expirar el plazo de 60 días para que Estados Unidos y Irán llegaran a un acuerdo de paz, las autoridades iraníes rechazaron cualquier posibilidad de prórroga. Un funcionario iraní indicó que la ciudadanía tomaría una postura ofensiva si la diplomacia con EE.UU. fracasa.
Estos factores han generado una reacción negativa en los mercados. Según un análisis de Deutsche Bank, los bonos y acciones perdieron valor en las últimas 24 horas, sin que existiera un solo evento claro que desencadenara la caída. La ausencia de avances en las conversaciones entre Washington y Teherán ha llevado a los inversores a anticipar una posible cierre prolongado del paso del Golfo Pérsico, lo que afectaría directamente a las cadenas de suministro globales y a los costos de transporte.
Para los inversores peruanos, este escenario resalta la importancia de monitorear no solo las condiciones internas de cada país, sino también las interrelaciones globales que influyen en las tasas de interés, el costo de la deuda y el comportamiento de los mercados. Aunque el Perú no está directamente expuesto a tensiones regionales como en el Medio Oriente, las fluctuaciones en los mercados internacionales pueden influir en el costo de financiamiento de empresas y sectores clave, como la construcción o el crédito. Así, mantener una visión amplia de las condiciones globales ayuda a tomar decisiones más informadas en inversiones y gestión financiera.
