Según Yahoo Finance, las tasas de hipoteca han experimentado fluctuaciones significativas desde el inicio de la crisis en el Medio Oriente. La evolución de estas tasas está influenciada por múltiples factores macroeconómicos, siendo uno de los más relevantes el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. La relación entre el rendimiento del bono de 10 años y las tasas hipotecarias es estrecha: generalmente, cuando el rendimiento del bono sube, también lo hace la tasa de hipoteca, aunque ésta incluye un margen que refleja riesgos adicionales para los prestamistas. Este diferencial, conocido como spread, se mantiene en cuenta al proyectar futuras tasas hipotecarias.
Los expertos han desarrollado proyecciones que combinan pronósticos económicos con análisis de datos mediante inteligencia artificial. Según Michael Wolf, economista global de Deloitte Touche Tohmatsu Ltd., se espera que la tasa de referencia del Banco Central de Estados Unidos (fed funds) se mantenga constante hasta diciembre de 2026, alcanzando el nivel neutro del 3,125% a mediados de 2027. En ese escenario, el rendimiento del bono de 10 años se reduciría progresivamente hasta el segundo trimestre de 2027, y luego se estabilizaría a 3,9% desde el tercer trimestre de 2027 hasta finales de 2030.
La proyección detallada por años es la siguiente: en 2026, la tasa se sitúa en un 4,05%; en 2027, baja a 3,95%; en 2028 y 2029, se mantiene en 3,92%. Esta tendencia indica una disminución gradual de las tasas, aunque no es una caída abrupta. Los datos muestran que, a pesar de la volatilidad inicial, el mercado económico parece estar avanzando hacia una estabilidad en el costo de los préstamos hipotecarios a largo plazo.
Para los peruanos que consideran adquirir o renovar una vivienda, esta evolución es clave. Aunque las tasas en 2026 aún están por encima del nivel esperado en 2027, la tendencia indica que los pagos mensuales podrían reducirse en los próximos años. Esto representa una oportunidad para quienes planean comprar en el corto plazo, especialmente en regiones con demanda creciente como Lima, Arequipa o Trujillo. Aunque no se puede afirmar que las tasas caerán de forma drástica, el panorama sugiere que los intereses podrían volverse más asequibles a partir de 2028. Por tanto, aunque no se recomienda esperar a que las tasas caigan significativamente, sí es prudente evaluar la compra en un horizonte de 18 a 24 meses, para aprovechar posibles descensos sin exponerse a riesgos asociados a la volatilidad del mercado inmobiliario.