Según Gestión, el grupo gastronómico que opera marcas como María Mezcal, La Calor, El Infusionista y La Cachina Bar ha adoptado una identidad corporativa coherente bajo el nombre de Super Group. Esta transformación se produce tras una decisión tomada hace tres meses, al tiempo que se prepara para lanzar dos nuevos espacios en el 2024. Uno de ellos, el bar Lima Sour, se ubicará en el futuro teleférico de Miraflores, un proyecto que refleja una estrategia de posicionamiento local y cultural. La empresa, anteriormente conocida como Grupo IMC, nunca poseía un nombre oficial para su identidad colectiva, pues las iniciales IMC se usaban como acrónimo para sus marcas: Infusionista, María Mezcal y Cachina. El nuevo nombre, Super Group, nace como respuesta a la necesidad de un símbolo claro para el crecimiento del portafolio.
El logotipo actual integra una línea de colores, cada uno asociado a una marca existente, con planes de extenderse conforme se agreguen nuevos conceptos. Actualmente, el grupo agrupa seis marcas: las cuatro ya establecidas —María Mezcal, El Infusionista, La Cachina Bar y La Calor— y dos nuevos conceptos registrados, que comenzarán a operar en los próximos meses. El bar Lima Sour se centra exclusivamente en el pisco sour, considerado el ícono del vino peruano. Su carta está diseñada para ser minimalista, enfatizando la calidad en la preparación del cóctel. El ejecutivo Daniel Kernitsky estimó que la inversión para este espacio oscila en torno a US$ 250.000, y su apertura está prevista entre la última semana de mayo y el primer mes de junio.
Este movimiento no solo refleja una expansión física, sino también una estrategia de fortalecimiento cultural. Al colocar un espacio dedicado al pisco sour en un punto clave de Lima —como el teleférico de Miraflores—, Super Group posiciona el producto local como un elemento central de su oferta. Para los peruanos, especialmente en contextos de consumo de bebidas alcohólicas, este enfoque representa una oportunidad de visibilizar y celebrar un elemento identitario. Al mismo tiempo, la apertura en Chile, aún en evaluación, podría abrir nuevas vías de crecimiento, aunque sin comprometer el enfoque nacional que se ha consolidado en el desarrollo de sus espacios.
Este caso muestra cómo las marcas pueden evolucionar no solo en tamaño, sino en propósito. Para el lector peruano, significa que el sector gastronómico está volviéndose más consciente de sus raíces. El pisco, como símbolo de la cultura nacional, no solo es un ingrediente, sino un activo que puede ser valorado en espacios de consumo cotidiano. Super Group, al integrar este elemento en sus nuevos proyectos, no solo expanden su presencia, sino que también reforzaron un mensaje: la identidad local tiene un lugar en el futuro del consumo.
