Según Gestión, el análisis de operaciones financieras en pequeñas empresas revela que las fiscalizaciones de la Sunat impactan directamente su viabilidad futura. Las billeteras digitales, aunque comúnmente usadas para pagos cotidianos o repartir gastos familiares, también sirven como canales para recibir aportes de familiares, préstamos entre amigos o devoluciones de compras. Sin embargo, el marco regulatorio no establece un umbral mensual o anual por debajo del cual las operaciones no sean revisadas. Enrique Pintado, socio de Rebaza, Alcázar De Las Casas, señala que el mero hecho de recibir una suma elevada no genera automáticamente una obligación fiscal. Lo crucial es demostrar el origen del dinero y si el ingreso corresponde a una actividad gravada. Katarzyna Dunin Borkowski, directora de Tax de Caro Asociados, reafirma que no existen límites protegidos. La evaluación se basa en la coherencia entre los gastos, adquisiciones y las rentas declaradas. Un pago de 200 soles puede parecer normal, pero la acumulación de cientos de operaciones sin justificación puede sumar decenas de miles de soles, generando alertas.
Los movimientos en cuentas personales no son tratados igual que ingresos por servicios o actividades comerciales. Una transferencia entre cuentas propias, un préstamo o un reembolso no se clasifican como renta gravable. Si la Sunat detecta estos abonos, el contribuyente debe acreditar su procedencia. Para ello, se recomienda mantener un registro claro y accesible: quién realizó la transferencia, cuánto, cuándo y por qué. El tipo de documento que se debe conservar varía según el caso. Contratos o comprobantes para préstamos, recibos o mensajes para devoluciones, y publicaciones o chats para ventas informales. Esta trazabilidad permite responder con precisión a cualquier interrogatorio fiscal.
Para el lector peruano, este escenario es especialmente relevante. Muchas familias y pymes dependen de flujos de dinero no formales, como aportes de padres o amigos, que no están sujetos a declaraciones fiscales. Sin embargo, la exposición de estos movimientos puede generar inquietudes en auditorías. Es clave que los ciudadanos entiendan que no hay un “límite de seguridad” en las operaciones digitales. Lo que sí importa es la coherencia entre lo que se gasta, se adquiere y se declara. Si una persona recibe regularmente sumas sin explicación, debe estar preparada para acreditar su origen. En un contexto donde muchas pymes operan con recursos limitados y dependen de redes personales, esta claridad no solo evita multas, sino que fortalece la confianza en el sistema financiero. La responsabilidad no reside en el monto, sino en la transparencia.
