Según Gestión, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) está evaluando la necesidad de reducir el umbral de US$ 200 para la exención del IGV en importaciones, especialmente en el contexto del crecimiento acelerado del comercio electrónico. Este límite, actualmente establecido bajo el mecanismo Importa Fácil, ha sido objeto de revisión tras el avance del comercio digital, que ha generado una proliferación de operaciones con valores bajos, muchas de ellas diseñadas para evitar la carga tributaria. Aunque actualmente se mantiene la inafectación del IGV para envíos de hasta US$ 200 en vías postales y de entrega rápida, el aumento del volumen de transacciones digitales ha puesto de manifiesto la necesidad de un enfoque más riguroso.
La Sunat ha identificado que una gran cantidad de operaciones se ejecutan a través de redes sociales y plataformas digitales, donde los consumidores adquieren productos de manera indirecta, muchas veces sin que los datos de compra sean registrados de forma clara. Para responder a esta dinámica, la entidad ha implementado estrategias transversales que integran múltiples fuentes de información, incluyendo registros de billeteras digitales como Yape o Plin. Estas herramientas permiten rastrear el movimiento de dinero y correlacionarlo con actividades comerciales, facilitando la detección de operaciones que no cumplen con el propósito de consumo final. La entidad no solo analiza el origen del pago, sino también el historial de compras y el comportamiento de los usuarios, para distinguir entre actividades individuales y comerciales.
Aunque la Sunat ha avanzado en su capacidad de vigilancia, el cambio técnico en el umbral de US$ 200 requiere autorización formal. La decisión técnica de ajustar este límite pertenece al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), y solo puede ser validada mediante una aprobación legislativa por parte del Congreso. Esto implica que, por ahora, la política tributaria seguirá bajo el actual marco, aunque la vigilancia se intensifique para detectar operaciones que buscan aprovechar brechas en el sistema. El objetivo es proteger el mercado interno, asegurando que los productos importados no se utilicen como insumos para actividades comerciales que no están sujetas a regulaciones tributarias.
Para los peruanos, este escenario evidencia que las nuevas formas de consumo digital no solo están transformando la economía, sino que también requieren un marco regulatorio más ágil y preciso. Los consumidores deben estar conscientes de que las compras en plataformas digitales están siendo monitoreadas, y que el cumplimiento de las normativas tributarias no solo beneficia a la administración, sino que también protege el equilibrio del mercado nacional. En un país donde el comercio electrónico crece rápidamente, entender cómo se regulan las importaciones puede ayudar a tomar decisiones más informadas al momento de adquirir productos.
