Según Gestión, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) registró que en los primeros cuatro meses de 2026, la recaudación tributaria en Perú alcanzó casi S/ 72,000 millones. En abril, los ingresos del Estado asciendieron a S/ 24,962 millones, lo que representa un aumento del 13.9% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este crecimiento se mantiene en tendencia ascendente durante los últimos 23 meses, lo que indica una estabilidad estructural en el sistema tributario.
Los avances económicos reportados en marzo desencadenaron un aumento en las obligaciones fiscales. El crecimiento estimado del PBI para ese mes fue de aproximadamente 1.5%, mientras que la demanda interna creció un 7%. Este dinamismo impulsó la recaudación del IGV, que en abril generó ingresos por S/ 9,094 millones, un incremento del 19.2%. El impulso no se limita a la demanda general, pues también se evidenció en sectores clave como minería, comercio e industria no primaria, que incrementaron sus pagos. Además, se detectó el efecto de las cotizaciones más altas de cobre y oro, que estimuló los ingresos de empresas dedicadas a su producción y comercialización.
En el ámbito del Impuesto a la Renta (IR), la campaña de regularización anual que comenzó el 26 de marzo y se concluyó el 13 de abril generó ingresos por S/ 14,781 millones, lo que representa un 2% del total de recaudación. Aunque la cifra registrada muestra una disminución respecto al mes anterior, la Sunat destaca que, eliminando el efecto de pagos extraordinarios, el aumento habría sido de 28.8%. Este resultado se vincula principalmente al crecimiento de las utilidades empresariales del ejercicio 2025.
La eficiencia del sistema tributario también se refleja en la recuperación de obligaciones fiscales, resultado directo de las acciones de fiscalización y control implementadas por la Sunat. Este proceso asegura que las declaraciones de renta se realicen con mayor precisión y que las personas naturales, que en total recibieron devoluciones por S/ 173 millones, no estén exentas de responsabilidades.
Para los peruanos, este panorama evidencia un sistema fiscal que, aunque enfrenta desafíos, responde con eficacia a las dinámicas económicas. Las tasas de recaudación, especialmente en sectores clave como minería y comercio, indican que las decisiones de inversión y producción tienen un impacto directo en el flujo de ingresos públicos. Este comportamiento puede traducirse en mayor inversión en servicios públicos, siempre que se mantenga la transparencia y el cumplimiento en las declaraciones fiscales. En un contexto donde el crecimiento se mide en cifras concretas, los ciudadanos pueden ver cómo sus actividades económicas, incluso las más cotidianas, contribuyen al desarrollo del país.
