Según Gestión, el avance de obras en el sector de construcción podría experimentar retrasos a partir de finales de 2026, debido a una escalada de precios en materiales clave. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) registró un incremento del 3.09% en los precios de insumos constructivos en Lima Metropolitana durante los primeros siete meses de este año. Esta subida no se distribuye uniformemente, sino que se concentra en productos esenciales para albañilería y sistemas básicos de instalación. El ladrillo, en particular, registró una alza de 22.7% en comparación con el mismo periodo del año anterior, convirtiéndose en uno de los productos con mayor incremento en el sector.
El crecimiento del precio del ladrillo se debe a una combinación de factores: mayor gasto en producción, transporte y operaciones, junto con una demanda interna en aumento. Aunque en meses anteriores los aumentos fueron más intensos, en julio se observaron tasas mensuales más moderadas: 0.4% para el ladrillo pandereta, 1.2% para el king kong y 0.1% para el ladrillo para techo. No obstante, el impacto acumulado ya se traduce en el mercado. Un millar de ladrillos king kong pasó de costar S/ 826 a principios del año a S/ 982 en junio, mientras que mil unidades de ladrillos para techo ascendieron de S/ 2,400 a S/ 3,084 en el mismo período.
Además, el grupo de agregados —que abarca piedra, hormigón y arena— experimentó un alza del 5.12%, mientras que las estructuras de concreto y armazones se incrementaron en un 4.87%. Los tubos y accesorios de plástico también subieron 4.48% hasta julio, un aumento vinculado al costo de fabricación. Dado que el PVC y otros plásticos empleados en tuberías son derivados petroquímicos, su precio se ve afectado por fluctuaciones en el mercado internacional de petróleo, especialmente en el contexto de tensiones en Medio Oriente. El cemento, incluido en la categoría de aglomerantes, también mostró signos de incremento, aunque los datos no fueron especificados con precisión.
Para los ciudadanos peruanos, esta tendencia representa un desafío directo en el acceso a viviendas y obras públicas. El costo elevado de materiales puede acelerar los tiempos de ejecución de proyectos, generar mayores presupuestos y limitar la viabilidad de inversiones privadas en vivienda. En un contexto donde el mercado inmobiliario ya enfrenta presión por la escasez de ofertas, estos aumentos podrían agravar la brecha entre demanda y suministro. Los sectores más vulnerables —como las comunidades periféricas o las zonas rurales— podrían verse afectados en mayor medida, ya que dependen de obras de infraestructura que requieren estos insumos.
Este panorama resalta la necesidad de políticas públicas que promuevan la eficiencia en el uso de materiales y fomenten alternativas más sostenibles y económicas.
