Según CNBC Markets, las acciones de SpaceX subieron un 6% el lunes tras su presentación en la Nasdaq el viernes pasado, evento que marcó el mayor lanzamiento inicial en la historia de bolsa. La cotización final alcanzó los $161 por acción, tras una colocación inicial de $135, elevando la capitalización de mercado de la empresa por encima de los $2 trillones. Este hito se produce tras el informe de 2025, en el que la compañía registró ingresos por $18.700 millones. Elon Musk, director general, señaló en redes sociales que SpaceX podría alcanzar ingresos de alrededor de $1 trillón en 2030, y expresó que sería sorprendente si en 2031 los ingresos superaran esa cifra. La operación se desarrolla en el marco de servicios como Starlink, red de internet satelital, y una flota de cohetes reutilizables. En febrero, Musk integró a su startup de inteligencia artificial, xAI, con SpaceX, ampliando su estructura tecnológica.
En el tercer trimestre de 2025, los gastos de capital de SpaceX ascendieron a $10.100 millones, frente a $4.100 millones en el mismo periodo del año anterior, con el mayor porcentaje destinado a desarrollo de inteligencia artificial. Este crecimiento financiero ha generado críticas sobre la sostenibilidad de su valoración actual. En una evaluación reciente, CFRA asignó una clasificación "vender" a las acciones de SpaceX, con un objetivo de precio para 12 meses de $115, una caída del 29% respecto al cierre del viernes. La institución argumenta que la estrategia de crecimiento de la empresa es muy ambiciosa, las expectativas de valoración están elevadas y el gasto operativo es significativo. Además, Morningstar destacó que su análisis valora la acción en $63, clasificando a la empresa como "sobrevaleada".
Para los inversores peruanos, esta dinámica plantea un escenario de alto riesgo y alta volatilidad. Aunque el potencial de crecimiento en sectores como internet satelital y tecnología espacial es real, el camino hacia ingresos reales y sostenibles aún está lejos de ser demostrado. Muchas de las proyecciones, especialmente las relacionadas con centros de datos orbitales, dependen de avances tecnológicos que aún no han sido validados en términos de rentabilidad. En un contexto de economía peruana donde las empresas de tecnología emergentes enfrentan desafíos de financiamiento y escalabilidad, la inversión en empresas como SpaceX requiere una comprensión profunda de sus metas y una evaluación rigurosa de sus flujos de caja futuros. La experiencia de los mercados internacionales sugiere que, sin una conversión clara de promesas en resultados financieros, los valores pueden volverse inestables. Por ello, los inversores locales deben evaluar cuidadosamente no solo el potencial, sino también la viabilidad de convertir esos ambiciosos proyectos en ingresos reales y sostenibles.
