Según Gestión, el grupo brasileño Smart Fit Fit escoje ampliar su presencia en Perú con una estrategia que va más allá de los gimnasios tradicionales. La empresa, que comenzó en 1996 con la apertura de la primera academia Bio Ritmo en São Paulo, ha ido consolidando su modelo de negocio a nivel regional. Desde 2009, Smart Fit se posiciona como un referente en el acceso al fitness de calidad, y hoy opera en 16 países con más de 5 millones de miembros. A nivel global, el grupo ya cuenta con 2,000 unidades y prevé abrir más de 340 gimnasios en América Latina durante 2026. En el Perú, donde ya funcionan 91 locaciones al septiembre de 2025, se están evaluando al menos cinco y hasta diez nuevos establecimientos. Además, se avanza en la comercialización de Bio Ritmo, un formato premium que integra servicios de formación física, nutrición y bienestar.
La marca brasileña presentó una solicitud formal ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi), bajo el expediente N.° 54508-2026/DSD. Esta petición busca protección en nueve categorías: 5 (productos químicos), 9 (artículos de uso), 25 (ropa y accesorios), 28 (artículos deportivos), 32 (suplementos nutricionales), 35 (servicios de bienestar), 41 (software y plataformas digitales), 42 (servicios de tecnología) y 44 (servicios de salud). Esta diversificación refleja una evolución estratégica que posiciona a Smart Fit no solo como proveedor de gimnasios, sino como un eje de servicios integrados al bienestar personal.
Para el perfil del consumidor peruano, esta expansión representa una oportunidad de acceso más cercano a modelos de fitness estructurados y tecnológicos. En un contexto donde el interés por la salud física y mental crece, especialmente entre jóvenes y profesionales, la llegada de Smart Fit con sus formatos premium y plataformas digitales puede redefinir la experiencia de entrenamiento en el país. Aunque aún no se han revelado detalles sobre nuevos productos o servicios, la oferta de suplementos, formación física y plataformas digitales puede alinearse con las necesidades actuales de quienes buscan soluciones integrales a sus hábitos de vida. La protección de su marca también indica un compromiso con la legitimidad comercial en un mercado que cada vez más valora la transparencia y la calidad.
Este movimiento no solo refleja la dinámica global de la industria del bienestar, sino también una tendencia que se observa en otros sectores: la convergencia entre salud, tecnología y consumo. Para los peruanos, el impacto puede ser significativo, ya que ofrece una alternativa estructurada y escalable frente a los modelos más tradicionales de gimnasios. El éxito de esta iniciativa dependerá, sin duda, de su capacidad para adaptarse a las condiciones locales, sin perder la calidad que ha construido en otros mercados.
