Según Gestión, Selectos Ibéricos, marca peruana de embutidos originaria de Tacna, está implementando su primera línea de jamones fabricados dentro del país. Este cambio estratégico marca una ruptura con su modelo tradicional de abastecimiento, que hasta ahora dependía en su totalidad de productos importados desde España. La iniciativa se enmarca en una expansión de escala que busca fortalecer la cadena de valor interna y reducir dependencias logísticas y económicas. La empresa, que ha operado en el país durante más de 14 años, actualmente posee 10 puntos de venta en zonas clave como San Isidro, Surco, Barranco y Miraflores. De sus ingresos, el 60% se traduce en ventas directas al consumidor final, mientras que el 40% se destina a hoteles, restaurantes y tiendas especializadas en productos gourmet.
La oferta de Selectos Ibéricos ha evolucionado más allá de su origen español, integrando ahora líneas de panadería, pastelería y cocina. Esta diversificación se alinea con una estrategia de mayor autonomía en el control de calidad, costos y disponibilidad de materias primas. La empresa ha desarrollado un modelo de franquicia altamente estructurado, donde el grupo central asume la gestión de todos los elementos operativos, desde la entrega de servilletas hasta la elaboración de jamones. El operador franquiciado, por su parte, se encarga de la operación de venta en el punto de contacto con el cliente. Este enfoque permite una distribución más eficiente y una mayor cohesión entre las unidades comerciales.
La producción de cerdos comenzó hace seis meses en dos zonas: Cañete y Lurín. En Cañete, se cuenta con un terreno de 25,000 m² destinado a la cría de cerdos con genética Duroc española. A pesar de que el proceso de crianza está en etapa inicial, la abacería ya ha acumulado varias camadas de animales listos para ser sacrificados. Esto permite que el primer lote de jamones producidos localmente esté en fase de elaboración. La decisión de producir en el país no solo representa un avance tecnológico y operativo, sino también una respuesta a la creciente demanda local por productos de calidad y auténticos, con menor tiempo de tránsito y mayor trazabilidad.
Para el lector peruano, este movimiento refleja una tendencia más amplia: la reconfiguración de la cadena de valor de alimentos nacionales. Al reducir la dependencia de importaciones, Selectos Ibéricos no solo mejora su rentabilidad, sino que también posiciona a Perú como un actor clave en la producción de embutidos de alta gama. Este caso demuestra cómo una marca tradicional puede adaptarse al mercado local mediante innovación y control interno, sin sacrificar su identidad. En un contexto donde el consumidor busca transparencia y origen, la producción local se convierte en un valor agregado que puede ser replicado por otras cadenas del sector.
