Según Gestión Tu Dinero, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) ha publicado el primer conjunto normativo del proyecto de finanzas abiertas, que define cómo las instituciones financieras podrán compartir información de los usuarios bajo autorización explícita. A partir del 1 de enero de 2028, las cuentas de ahorro y corrientes serán las primeras en integrarse al sistema. Los datos de tarjetas de crédito comenzarán a intercambiarse el 1 de julio de ese año. La implementación avanza en etapas, con el objetivo de extender el acceso a información detallada sobre saldos, movimientos, créditos, seguros y productos de prevención.
En la primera fase, las entidades podrán exponer datos clave como el tipo de cuenta, titularidad, tasas de interés, saldos vigentes y transacciones registradas. Estas incluyen depósitos, retiros, transferencias, pagos y compras. El historial de movimientos será inicialmente de doce meses, con una progresiva ampliación que alcanzará tres años en el futuro. Este alcance permite una evaluación más precisa del comportamiento financiero de los usuarios, facilitando comparaciones entre productos y servicios en distintas instituciones.
María del Carmen Yuta, socia de Vodanovic, destacó que las cuentas de ahorro y corrientes fueron seleccionadas por su representatividad. Al reflejar los ingresos, gastos y patrones de movimientos, ofrecen una imagen clara del comportamiento financiero individual. Esta visibilidad permitirá a los usuarios consolidar en una sola plataforma los datos de sus cuentas en múltiples bancos o cajas. Así, podrán evaluar ofertas de productos más competitivas y decidir si permanecen en su institución actual o cambian a otra. Además, las entidades podrán analizar la solvencia de potenciales clientes a partir de sus datos reales, sin necesidad de una relación previa.
Juan Antonio Llanos, especialista en finanzas, señala que las cuentas de ahorro y corrientes son los puntos de entrada principales al sistema financiero. Las primeras son el canal más utilizado por personas físicas, mientras que las segundas abarcan a empresas y organizaciones. Esta estructura permite que los usuarios compartan información con terceros, como fintechs o servicios de crédito, para acceder a productos personalizados. La transparencia generada por el sistema también incentiva la conciencia financiera, ya que cada usuario puede observar en tiempo real su consumo y disponibilidad de recursos.
Para los peruanos, este avance representa una oportunidad clave. Muchos aún enfrentan dificultades para gestionar sus finanzas de forma integral, especialmente al tener múltiples cuentas en instituciones distintas. Con el acceso a datos centralizados, podrán comprender mejor sus ingresos, evitar gastos innecesarios y tomar decisiones más informadas. Aunque el proceso se desarrolla gradualmente, el impacto en la calidad de las decisiones financieras individuales puede ser profundo, especialmente en contextos donde la informalidad o la falta de registro afectan el manejo del dinero.
