Según Gestión, el submercado de San Borja en Lima ha concluido su ciclo de disponibilidad de oficinas prime, tras haber vendido sus últimos 900 metros cuadrados de espacio en el primer semestre del año. Este inventario, que representaba cerca de 45,000 m² en total, se distribuyó principalmente en unidades de 350 a 500 m². La ausencia de nuevos edificios en el distrito —hasta 2027— deja una brecha estructural en el mercado de oficinas de alto nivel. El director de Consultoría e Investigación de RE Propiedades, Sandro Vidal, indicó que, sin migraciones corporativas ni nuevos proyectos, no habrá nuevas ofertas en el sector. Aunque Urbanova posee lotes en la zona, no se han registrado avances en construcción. Las próximas entregas de oficinas prime se prevén en San Isidro o Miraflores, a partir del año 2027.
La escasez de espacios en San Borja ha generado una reconfiguración del mercado, impulsando alternativas como oficinas subprime y espacios de coworking. Comunal ya opera un edificio de 4,000 m² en el distrito, y está en proceso de abrir una segunda unidad. Este tipo de soluciones, que ofrecen flexibilidad y menor costo, están creciendo de forma notable. En un contexto donde la vacancia en oficinas prime se acerca a menos del 5% al cierre del año, el mercado se vuelve más selectivo. Las empresas que requieren espacios de alto rendimiento enfrentan mayor presión por calidad y ubicación, mientras que las que priorizan escalabilidad y adaptabilidad encuentran ventajas en estos nuevos formatos.
Para inversores peruanos, esta evolución evidencia una transición en la estructura del mercado inmobiliario urbano. Aunque San Borja ha dejado de ser un espacio de oferta tradicional, su transformación hacia modelos más dinámicos abre puertas a inversiones en infraestructura flexible. Los peruanos que buscan oportunidades en bienes raíces deben considerar no solo la disponibilidad física de espacios, sino también el crecimiento de tendencias como el coworking y el uso de espacios subprime. Estos segmentos no solo responden a necesidades cambiantes de las empresas, sino que también generan retorno más estable en un entorno donde la demanda por oficinas tradicionales se estanca. La clave está en identificar cómo los nuevos modelos se alinean con los patrones de negocio locales, especialmente en zonas con alta densidad poblacional y actividad económica.
