Según Forbes Business, el cofundador de Ocado, Tim Steiner, ha establecido un cronograma claro para su salida de la empresa, que se llevará a cabo al inicio del año 2028, momento en que dejará su cargo de director general. Posteriormente, asumirá una función de asesor de fundador hasta 2029, ofreciendo estabilidad a un entorno de sucesión que durante meses había generado incertidumbre. Este paso marca un hito en el desarrollo de Ocado, que ha evolucionado de una empresa de entrega de alimentos en línea hacia una líder global en automatización de almacenes, aunque aún enfrenta dudas sobre la capacidad de su plataforma para generar ingresos rentables en mercados internacionales.
Aunque Ocado Retail mantiene su identidad como proveedor de entrega de productos en el Reino Unido, el valor de largo plazo de la empresa se basa cada vez más en la licencia de sus tecnologías de automatización: software, robótica y sistemas de gestión de almacenes. Estados Unidos, en particular, representa el mayor potencial de crecimiento, pero también es el mercado que genera mayor preocupación entre los inversores. Durante la última década, Steiner ha promovido con fuerza la idea de que los centros de entrega automatizados son el futuro de la e-commerce en alimentos, y ha logrado convencer a algunos de los operadores más grandes del sector. Su estrategia se materializó en asociaciones clave, como la del gigante estadounidense Kroger, que desde 2018 ha planeado implementar decenas de centros automatizados en su red, integrando inteligencia artificial, robótica y software para procesar miles de pedidos de forma eficiente. En Canadá, el grupo Empire, propietario de Sobeys, también adoptó esta tecnología para sus almacenes.
Estas alianzas fueron vistas inicialmente como un éxito en la exportación de tecnología británica a los mercados más importantes del mundo. Sin embargo, la realidad actual revela una complejidad creciente. Las operaciones en América del Norte han mostrado inestabilidad en el desempeño esperado, lo que cuestiona si la escala de inversión y la tecnología pueden adaptarse a las condiciones locales. Para el lector peruano, este caso ilustra cómo las innovaciones tecnológicas, aunque prometedoras, requieren una evaluación rigurosa de su viabilidad en contextos específicos. El Perú, con su creciente demanda de servicios logísticos y su potencial en comercio electrónico, podría beneficiarse de modelos de automatización como el de Ocado, pero solo si se analizan factores como infraestructura, costos operativos y adopción de tecnologías por parte de cadenas de distribución locales. La experiencia de Ocado demuestra que el éxito no depende únicamente de la tecnología, sino de su integración práctica y sostenible en entornos reales.
