Según Wharton Knowledge, un estudio liderado por el profesor Pinar Yildirim revela que la presencia de robots industriales no solo impacta los salarios actuales, sino que también reduce la probabilidad de que los trabajadores accedan a ocupaciones de mayor remuneración, afectando así sus ingresos esperados en la vida. El análisis indica que cada robot adicional por cada 1.000 empleados disminuye los ingresos esperados a lo largo de la vida en un 1,5 por ciento, equivalente a unos $3.360 en moneda actual. Este efecto no se debe únicamente a una reducción salarial dentro de los puestos, sino que aproximadamente un tercio de la disminución proviene de la baja en la probabilidad de que los trabajadores cambien de carrera hacia roles más bien remunerados.
La tendencia se ha consolidado durante más de una década. Los datos muestran que entre 2000 y 2017, en Estados Unidos, los trabajadores se volvieron menos propensos a trasladarse a empleos de mayor salario. Este cambio en la movilidad laboral se refleja en conductas cotidianas: en zonas con mayores perspectivas de crecimiento salarial, se observa una mayor participación en estudios superiores y un crecimiento en la construcción de viviendas. Por ejemplo, el acceso a mejores oportunidades profesionales está vinculado a un aumento del 23 por ciento en la actividad de construcción y a un incremento de 1,1 puntos porcentuales en la matrícula universitaria. Esto sugiere que cuando las posibilidades de ascenso se reducen, los individuos tienden a disminuir sus inversiones en el futuro.
Así, el mercado laboral puede presentarse más robusto de lo que realmente es. Aunque entre 2000 y 2016 los salarios reales aumentaron, la probabilidad de que los trabajadores ingresaran a empleos de mayor remuneración disminuyó. En otras palabras, los avances salariales no se tradujeron en mayores oportunidades de ascenso, lo que implica que el crecimiento profesional se ha vuelto menos accesible. El estudio destaca que las brechas en la movilidad profesional se manifiestan como ausencia de puestos intermedios clave en el escalafón laboral, lo que limita el desarrollo sostenible de las carreras.
Para los peruanos, este fenómeno tiene implicaciones directas. En un contexto donde el acceso a educación superior y a empleos estables sigue siendo un desafío, la disminución de la movilidad laboral podría reforzar la vulnerabilidad de grupos que dependen de cambios profesionales para mejorar su situación económica. Si las tecnologías automatizan tareas que antes requerían habilidades humanas, el crecimiento profesional se vuelve más predecible y menos dinámico. Esto exige que los jóvenes y los adultos en empleo reevalúen sus estrategias de formación y adaptación, buscando no solo especializaciones técnicas, sino también competencias que permitan transitar entre sectores. La educación, por tanto, no solo debe preparar para empleos, sino para la capacidad de transformarse en ellos.
