Según Gestión, a fines de setiembre, la presidenta Keiko Fujimori anunció el incremento de la Remuneración Mínima Vital (RMV), que pasará de S/ 1,130 a S/ 1,230 en octubre. Para empresas con entre 2 y 10 empleados, se prevé un bono de S/ 100, aunque este apoyo será solo una vez, sin repetición futura. El aumento de la RMV tendrá efecto permanente en los salarios, lo que significa que el costo laboral no se detiene en el primer mes, sino que se acumula en cada periodo de pago.
El impacto económico no se reduce al solo incremento del sueldo base. El especialista Mario Vergara Silva, docente de posgrado en ESAN, destaca que el costo total para las empresas supera los S/ 1,358 anuales por trabajador en el primer año. Este valor incluye no solo el aumento del sueldo, sino también otros componentes vinculados a la remuneración. Por ejemplo, el aporte a EsSalud, que sube en un 9%, implica un incremento mensual de S/ 9 y anual de S/ 108. Además, las vacaciones, que se calculan en 15 días para microempresas, generan un costo mensual de S/ 4.17 y anual de S/ 50. Así, el costo total mensual ajustado asciende a S/ 113.17, lo que representa una carga anual de S/ 1,358.
El bono de S/ 100, aunque ofrecido como ayuda, solo cubre una parte del incremento inicial y no compensa el aumento estructural del costo laboral. Este subsidio es un pago único, sin posibilidad de reembolso o repetición. Por ello, el alivio que brinda es limitado y no altera significativamente el esfuerzo financiero de las micro y pequeñas empresas.
Para el empresario peruano, especialmente en zonas rurales o con estructuras económicas vulnerables, este escenario implica una presión real sobre el margen de ganancia. Muchas mypes operan con márgenes estrechos y dependen de ingresos inestables. El aumento de la RMV, aunque bien intencionado, puede dificultar su sostenibilidad si no se acompañan políticas de apoyo estructurado, como créditos fáciles o subsidios más estables. El costo acumulado anual, que supera los S/ 1,300 por trabajador, debe ser evaluado no solo como un gasto, sino como un factor que influye en la decisión de contratar, mantener o expandir personal.
En este contexto, el lector peruano debe entender que el sueldo mínimo no es un costo fijo, sino una variable que cambia con el tiempo y que afecta directamente la viabilidad de sus negocios. La responsabilidad de enfrentar estos cambios recae en las empresas, pero también en el sistema de políticas públicas que deben equilibrar protección laboral y viabilidad económica.
