Segun Forbes Business, a décadas de su última obra discográfica, el álbum *Anti*, Rihanna continúa presente en múltiples listas de Billboard, consolidando su influencia en el mercado musical global. Aunque no ha lanzado nuevos estilos en años, su presencia en los rankings es constante, especialmente en las versiones globales de la publicación. En el Billboard Global 200, que reúne las 200 canciones más consumidas en todo el planeta, y en el Billboard Global Excl. U.S., que omite los datos de Estados Unidos para enfocarse en el resto del mundo, su trayectoria se mantiene vigente. La canción “Don’t Stop the Music” ha registrado un ascenso notable, pasando de la posición 188 a la 161 en la versión global sin incluir Estados Unidos. Este avance marca un nuevo pico en su trayectoria, reafirmando su estatus como una pieza clave del repertorio de la artista.
Este movimiento no solo refleja una creciente audiencia internacional, sino también una evolución en el consumo de música, donde piezas clásicas son revalorizadas con el paso del tiempo. La canción, que cumple 20 años el próximo año, ha superado su anterior récord de 174, ahora posicionándose en el puesto 161. Este hito lo eleva al segundo lugar en el historial de pico de Rihanna en el Billboard Global Excl. U.S., solo superado por “S&M”, que alcanzó el puesto 193 en 2026. Aunque “Born Again” solo alcanzó la cima en noviembre de 2022, el crecimiento de “Don’t Stop the Music” lo ha superado en volumen y duración. Si esta tendencia continúa, podría superar a “Love the Way You Lie”, una colaboración con Eminem que se posiciona en el 158, apenas por delante del actual lugar de la canción de Rihanna.
Para los lectores peruanos, este caso ilustra cómo el impacto de una obra musical puede persistir y crecer incluso años después de su lanzamiento. El mercado peruano, aunque menos visible en los rankings globales, también experimenta una reactivación de clásicos que generan conexión emocional y cultural. Así, la historia de Rihanna no solo es una narrativa de éxito comercial, sino un ejemplo de cómo el arte puede mantenerse vivo en el tiempo, especialmente en contextos donde la música se convierte en un referente de identidad. Este fenómeno sugiere que, en el ámbito local, también es posible revitalizar contenidos clásicos, especialmente aquellos que generan empatía y pertenencia.
