Segun Bloomberg Línea, la coordinada liberación de 400 millones de barriles por parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OCDE) ha ayudado a estabilizar las tensiones en el mercado petrolero. Sin embargo, la evolución final de esta medida pone de manifiesto la escasez de margen en las reservas estratégicas si se mantienen interrupciones en el estrecho de Ormuz.
Desde marzo, los miembros de la AIE han ejecutado una liberación extraordinaria de 400 millones de barriles de crudo a partir de reservas estratégicas que sumaban inicialmente 1.800 millones. De este total, 1.200 millones pertenecen a existencias gubernamentales, con una orden de entrega de 280 millones, mientras que 600 millones están almacenados por la industria bajo obligación estatal, de los cuales se autorizaron 119 millones. Citi destaca que la extracción física de las reservas gubernamentales ya ha alcanzado 170 millones de barriles hasta julio, con un promedio diario de 1,1 millones y un pico superior a 2,7 millones en abril.
El desgaste en las reservas estratégicas es evidente: las existencias de crudo gubernamentales de la OCDE han pasado de 933 millones de barriles en febrero a 764 millones en julio. Estados Unidos ha sido el principal responsable del descenso, reduciendo sus reservas desde 415 millones hasta 319 millones de barriles. Japón también ha registrado una disminución, pasando de 263 millones a 217 millones. Este retroceso indica una presión creciente en el sistema de respaldo energético de los países más representativos del mercado.
Para el segundo trimestre de 2024, el riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz podría reactivar la necesidad de movilizar reservas estratégicas. Maximilian J. Layton, analista de Citi, señala que si los flujos por ese paso o las infraestructuras energéticas se ven afectados, se esperaría una liberación significativa en el segundo semestre. El mercado ha respondido al escenario de inestabilidad, con precios de productos derivados del petróleo recuperando gran parte del terreno perdido y ubicándose entre un 10% y un 15% por debajo de los niveles máximos de finales de marzo.
Para los consumidores peruanos, esta dinámica resalta la importancia de un sistema energético diversificado y con capacidad de respuesta ante shocks globales. Aunque el Perú no forma parte directamente de las reservas estratégicas de la OCDE, su dependencia de importaciones de combustibles implica que cualquier fluctuación internacional en el precio del crudo puede afectar directamente sus costos operativos, especialmente en sectores como transporte y logística. La sensibilidad del mercado global al contexto geopolítico obliga a que los planificadores nacionales consideren estrategias de mitigación, como la inversión en tecnologías de eficiencia energética o la fortalecimiento de alianzas con proveedores alternativos.
En un entorno de incertidumbre, el control de los flujos energéticos no es solo una cuestión de política exterior, sino de estabilidad económica doméstica.
