Segun CNBC Markets, el rendimiento del bono de 10 años de Estados Unidos alcanzó el 5.23% el viernes, su nivel más alto desde 2007. Este incremento marca una evolución notable desde principios del mes, cuando el indicador apenas oscilaba por debajo del 4.8%. La correlación inversa entre precios de bonos y sus rendimientos indica que la subida en tasas está vinculada a un cambio en las expectativas de los inversores, especialmente respecto a posibles alzas del tipo de interés por parte del Banco Central de EE.UU. Las operaciones en el mercado de futuros de tasas de referencia, según el instrumento CME FedWatch, señalan una probabilidad del 64% de que el banco central eleve su tasa en octubre. Este escenario se refuerza por el aumento del índice de sentimiento de consumidores de la Universidad de Michigan, que registró una proyección de inflación anual en septiembre de 4.6%, frente a 4% en agosto, alcanzando el nivel más alto desde junio.
La explicación no se limita a la persistencia de la inflación. Thierry Wizman, estratega global de divisas y tasas en Macquarie Group, señala que el crecimiento en los rendimientos está más relacionado con la ampliación del mercado de bonos que con las condiciones inflacionistas. “Este año, el impacto principal no proviene de la inflación, sino del aumento de la emisión de bonos”, afirma. En su análisis, destaca que los niveles actuales de rendimiento no son inusuales, dado que el Banco Central no está aplicando políticas de ajuste extremo. Lo que sí es anómalo es el contexto de un ciclo de inversión muy fuerte, impulsado tanto por el déficit fiscal del gobierno como por la expansión de préstamos corporativos para financiar infraestructuras tecnológicas.
La demanda de deuda se ha incrementado por dos vías: el gobierno emite bonos para cubrir su déficit, mientras que empresas como Alphabet, Amazon, Meta Platforms, Microsoft y Oracle están ampliando sus préstamos para invertir en inteligencia artificial. Vanguard estima que esta dinámica ha generado una presión creciente sobre los rendimientos de los bonos gubernamentales, pues el aumento de la oferta de deuda en el mercado ha elevado el costo de financiamiento. Esta tendencia, aunque no afecta directamente a los mercados peruanos, puede influir en la política monetaria global y en las tasas de interés que, eventualmente, se reflejan en préstamos y créditos internacionales.
Para inversores peruanos, esta evolución resalta la importancia de monitorear las condiciones de crédito globales. Aunque el impacto directo en el mercado interno es limitado, los cambios en las tasas de referencia de EE.UU. pueden afectar el costo de financiamiento de exportaciones, inversiones extranjeras o el acceso a créditos a largo plazo. Además, el aumento de la oferta de deuda tecnológica sugiere que el crecimiento de sectores digitales podría generar nuevas demandas de capital, lo cual requiere una evaluación más cuidadosa de los riesgos y oportunidades en inversiones a largo plazo.
