Segun Forbes Business, en el estado de Rajasthan, la mayor entidad de India, la transición energética ya no se reduce a la cantidad de paneles solares instalados en las regiones áridas. Se convierte en un examen crítico de si una red eléctrica heredada puede adaptarse a las fluctuaciones constantes que implica un futuro bajo emisiones. Para Arti Dogra, secretaria de energía del estado, esta cuestión es esencial. El reto no reside en generar más electricidad limpia, ya que Rajasthan ha logrado ese objetivo con anticipación. En todo el país, las fuentes no fósiles representan el 50% de la capacidad instalada, un hito alcanzado en junio de 2025, cinco años antes de lo previsto en el acuerdo de París. Lo que sigue es garantizar que la energía llegue de forma efectiva a los agricultores, que la red no se sobrecargue al escalar la producción solar, y que los técnicos puedan resolver fallas antes de que se conviertan en ausencias masivas. Históricamente, Rajasthan ha sido un ejemplo emblemático de los desafíos energéticos de las economías en desarrollo. Con territorio vasto, clima árido y ausencia de reservas de carbón o energía hidroeléctrica, la región ha dependido de la distribución de energía a larga distancia. Durante décadas, las empresas eléctricas solo respondían a problemas de mantenimiento, enfrentando altos costos de suministro y balanceas financieras débiles. A pesar de ello, India avanza, aun con una brecha de inversión anual de 160 mil millones de dólares para modernizar su infraestructura. La energía solar, sin embargo, ha transformado las condiciones. La abundancia de luz solar se ha convertido en una ventaja competitiva, impulsando a Rajasthan a convertirse en un referente de energía renovable. Pero el crecimiento de generación no es el punto final. La siguiente fase requiere que la red eléctrica sea inteligente: flexible, capaz de predecir demandas y estable, para absorber la energía en volumen. Rajasthan podría convertirse en un modelo replicable: "Este cambio no solo fortaleció nuestra economía local, sino que también impulsó una transformación social y económica", destacó Dogra. Mientras que el estado actúa como laboratorio, los datos nacionales confirman una ruptura significativa: en 2025, India superó por primera vez a Estados Unidos en instalaciones solares anuales, alcanzando 38 gigavatios frente a los 33 del país norteamericano. Una política nacional de 2019 abrió el camino para la implementación de plantas solares distribuidas, ubicadas cerca de las zonas que realmente las necesitan, especialmente para uso diurno en agricultura.
Para los lectores peruanos, este escenario ofrece una reflexión valiosa. El Perú, con su potencial solar en zonas como el norte y el norte de la sierra, podría seguir el camino de Rajasthan: no solo desarrollar infraestructura, sino diseñar una red eléctrica que se adapte a la realidad local, priorizando la llegada de energía a comunidades rurales y a sectores clave como la agricultura. La experiencia india demuestra que la transición energética no es solo una cuestión técnica, sino un motor de desarrollo social y económico sostenible.
