Según Gestión, en China se ha impulsado una transformación en la producción de arándanos, tras décadas de cultivo limitado a frutos silvestres. Desde su primera introducción comercial en 1983, el país ha avanzado hacia una estrategia de cultivo estacional sin dependencia de calendarios climáticos. Durante el Seminario sobre Gestión y Tecnología Agrícola para Perú, la experta Wan Jing, del Instituto de Gestión Agrícola y Rural del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales, destacó el surgimiento de cuatro variedades que permiten cosechar fruto de alta calidad durante todo el año. Esta evolución se enmarca en el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria nacional, especialmente en momentos de escasez estacional.
La primera variedad, Eureka Sunrise, requiere solo un mínimo de frío y madura rápidamente. Su perfil sensorial es crujiente, dulce y con acidez moderada, aunque presenta una limitación: los lotes iniciales son grandes, pero los siguientes se reducen en tamaño. Además, es vulnerable a infecciones por moho gris. La segunda, Arana, necesita 250 horas de frío y presenta un periodo de maduración intermedio. Su fruto es grande, oscuro y de alto dulzor, con acidez media, lo que lo posiciona como una opción de alto rendimiento. La tercera, Mágica, se cultiva entre 150 y 300 horas de frío, aunque el contenido original no especifica su perfil sensorial completo. Este desarrollo indica una búsqueda de versatilidad en el mercado, donde los consumidores demandan calidad, disponibilidad y estabilidad.
La relación entre China y Perú en el sector de arándanos es estratégica. Mientras China registra una baja producción entre julio y septiembre, Perú se convierte en el principal exportador durante ese periodo. Esta sincronización permite una complementariedad efectiva, con Perú cubriendo la brecha estacional del mercado asiático. Aunque China consume gran parte de su producción internamente, su dependencia de exportaciones de otros países en épocas de escasez refuerza la importancia de Perú como proveedor clave.
Para los consumidores peruanos, este panorama resalta la posición clave del país en el mercado global de arándanos. A pesar de que solo cinco empresas concentran más del 50% del volumen comercial, el sector no solo refleja una eficiencia en la cadena productiva, sino también una capacidad de adaptación a demandas internacionales. La concentración de producción en pocas empresas podría generar inestabilidad si no se fortalecen las políticas de diversificación. Por ello, el desarrollo de variedades que resistan enfermedades y mantengan uniformidad en tamaño y sabor es clave para mantener la competitividad del producto en el extranjero y en el mercado interno. Perú, al ser el principal exportador a China durante el segundo semestre, debe seguir invirtiendo en investigación y en la sostenibilidad de sus cultivos para consolidar su liderazgo.
