Según Gestión, un nuevo proyecto portuario en el sur del Perú está en vías de ser formalizado, con el objetivo de convertir a la región de Puno en un nodo clave de movilidad de bienes. Se trata del Puerto Seco del Sur, ubicado en la localidad de San Román, sobre un terreno de 52 hectáreas que pertenece a la municipalidad provincial. Este espacio, hasta ahora sin operación, podría ser adjudicado en el mejor de los escenarios dentro de este año. La iniciativa se alinea con el modelo de promoción adoptado en el Parque Industrial de Ancón, donde se priorizó el desarrollo mediante el mecanismo de Proyecto en Activos (PA). Este enfoque ofrece mayor flexibilidad frente a modelos tradicionales de asociación público-privada, permitiendo una adaptación más rápida a las condiciones del mercado.
La firma del convenio entre ProInversión y la Municipalidad Provincial de San Román se concretó en febrero del año pasado, tras un anuncio inicial en noviembre. Desde entonces, el proceso ha avanzado en fases de estudio técnico y evaluación de viabilidad. El objetivo es finalizar el proceso de selección de operador antes del cierre de 2026. En ese marco, ProInversión ha indicado que, aunque no ha establecido una inversión mínima, el proceso de adjudicación dependerá directamente de la presentación de una propuesta concreta por parte de un operador logístico o portuario. La agencia espera cerrar el proceso de promoción a finales de 2026, con una posible entrega del contrato en el primer trimestre de 2027. Aunque no se ha definido una cifra específica de inversión, el proyecto tiene un valor estimado de US$ 400 millones, cifra que refleja la escala de la inversión necesaria para su operación.
Para el lector peruano, este desarrollo representa una oportunidad clave para reforzar la conectividad regional. Puno, históricamente menos expuesto a infraestructura portuaria, podría integrarse en una red logística más amplia que conecte el norte del país con el sur y los mercados de Bolivia y el sur de América. El Puerto Seco del Sur no solo amplía las capacidades del sistema portuario nacional, sino que también puede generar empleos directos e indirectos, estimular la producción local y acelerar el comercio interregional. En un contexto donde el sector logístico es esencial para la economía nacional, este proyecto podría convertirse en un pilar estratégico para el crecimiento sostenible de zonas rurales y periféricas. El hecho de que se desarrolle bajo un modelo flexible como el de PA, también sugiere que el proceso puede adaptarse a las condiciones económicas y sociales del momento, asegurando una mayor viabilidad a largo plazo.
