Según Gestión, la entidad regula la protección de marcas y especialidades tradicionales, destacando que el Instituto Nacional de Defensa de la Propiedad Intelectual (Indecopi) reconoció al Seco de Chabelo como Especialidad Tradicional Garantizada. Este reconocimiento refuerza el papel de Indecopi como garante de la identidad cultural y comercial de productos peruanos. En un contexto paralelo, la campaña de AlaCena, marca peruana de alimentos, generó una amplia atención al ser presentada junto a un panel gigante de Bad Bunny para adidas. Aunque la publicidad no menciona directamente al artista ni utiliza elementos protegidos por derechos de autor, se integra visualmente en un escenario mediático de alto impacto. Esta estrategia, conocida como “marketing de emboscada”, busca captar atención aprovechando el entorno mediático de otra campaña sin tener relación oficial.
El fenómeno se basa en la utilización de contextos mediáticos de gran relevancia para promover un producto propio, sin ser patrocinador oficial ni tener autorización. Específicamente, este tipo de estrategia se observa con frecuencia en eventos de gran escala, como torneos deportivos o ferias internacionales. Expertos como Alex Sosa, del estudio Muñiz, señalan que estas acciones operan dentro de una "zona gris" jurídica, ya que, aunque no están prohibidas por ley, pueden generar dudas sobre la ética y la competencia desleal. De manera similar, Monica Germany, de Olaechea, destaca que las marcas suelen buscar "colarse" en el discurso público sin pertenecer oficialmente al evento, lo que plantea preguntas sobre el uso responsable de la notoriedad ajena.
El riesgo central radica en que una empresa pueda beneficiarse de la inversión de reputación, esfuerzo o presencia de otra marca sin haber contribuido a su construcción. En Perú, donde el mercado está altamente sensitivo a la percepción de calidad y origen, este tipo de prácticas puede erosionar la confianza del consumidor. Las marcas locales, especialmente aquellas que promueven productos tradicionales como el Seco de Chabelo, deben proteger su identidad frente a estrategias que puedan generar confusión o desvirtuar su valor. El público peruano, al ser consciente de la importancia de marcas nacionales y culturales, debe ser alerta ante campañas que, aunque creativas, puedan diluir el significado auténtico de productos que representan patrimonio nacional.
En este escenario, el equilibrio entre innovación publicitaria y respeto a la propiedad intelectual y a la reputación ajena se vuelve clave. Para los consumidores, el verdadero valor no está en la publicidad, sino en la calidad, la autenticidad y el origen de lo que compran. Una estrategia que solo se basa en el contexto de una campaña ajena puede parecer ingeniosa, pero si no se vincula a un valor real, pierde sentido. El lector peruano debe evaluar no solo qué se ve en pantalla, sino qué se construye realmente detrás de cada producto que elige.
