Segun Forbes Business, el comisionado de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Anna Gomez, afirmó que las declaraciones repetidas del presidente Trump sobre la necesidad de sancionar a periodistas que critiquen sus posturas "atacan los cimientos de nuestra democracia" y representan "amenazas peligrosas a la libertad de prensa". En una intervención reciente, Trump acusó a Kristen Welker, presentadora de NBC, de haber difundido una versión inexacta al señalar que sus apoyos a candidatos republicanos en elecciones de mitad de mandato habían dado "resultados mixtos". El mandatario, en su plataforma Truth Social, afirmó que Welker sería reportada ante la FCC por "reprobación o castigo", y bautizó su crítica como la de una "anfitrión poco popular" del programa Meet the Press.
Gomez, la única comisionada demócrata en la FCC, rechazó directamente esa iniciativa, destacando que la entidad no posee facultad para sancionar a periodistas por sus contenidos. En un post publicado en X, señaló que la FCC ha mostrado una tendencia recurrente de atacar a voces críticas de su administración, como en el caso de Jimmy Kimmel, quien en una transmisión nocturna hizo comentarios hacia el presidente. “Estamos ante una acción de grupo que busca consenso entre aliados partidistas”, afirmó, y advirtió que la comisión no actúa de forma neutral, sino que prioriza a sus propios intereses políticos. Además, expresó su deseo de ser reconfirmada para otro periodo, considerando esencial que el organismo mantenga un carácter bipartidista, evitando convertirse en una herramienta para eliminar a opositores.
La postura de Trump en materia de apoyos políticos ha sido objeto de críticas, especialmente tras su afirmación de que sus candidatos han obtenido un 100% de victorias en elecciones senatoriales y un 98% en las cámaras del Congreso. Esta afirmación, sin evidencia empírica, fue desmentida por varios analistas, y fue objeto de desacreditación por la propia NBC. Aunque no se ha registrado un caso de sanción directa por parte de la FCC en este contexto, el hecho de que el presidente insista en usar la institución como instrumento de presión revela un riesgo para la independencia de los medios.
Para el lector peruano, este escenario ofrece una advertencia clave: cuando el poder ejecutivo intenta utilizar instituciones reguladoras para silenciar críticas, se pone en juego la integridad de la información pública. En un país como el Perú, donde las noticias son fundamentales para el desarrollo democrático, es vital que organismos como la FCC, o sus equivalentes nacionales, mantengan su autonomía. La presión sobre medios por contenidos críticos no solo vulnera la libertad de expresión, sino que también afecta la capacidad del ciudadano de tomar decisiones informadas. La historia de Trump y la FCC sirve como ejemplo de cómo un desequilibrio entre poder y prensa puede erosionar la confianza en los mecanismos democráticos.
