Segun Forbes Business, un análisis controlado realizado por la plataforma Reelgood el 5 de marzo de 2026 reveló que al preguntar a ChatGPT y a Claude sobre dónde pueden ser vistos 50 películas y 50 series, estos modelos alcanzaron tasas de precisión de 43,76% y 50,21% respectivamente. En contraste, los mismos cuestionamientos, validados con datos recopilados directamente por Reelgood —que integra información de disponibilidad y metadatos de más de 300 servicios en más de 25 países— obtuvieron una exactitud del 96,89%. La investigación, desarrollada por Reelgood, muestra que las respuestas generadas por inteligencias artificiales dependen en gran medida de datos extraídos del entorno web, sin validación interna ni actualización continua.
Un ejemplo interno citado por el CEO de Reelgood, David Sanderson, ilustra esta brecha: al preguntar sobre una película ligada a Las Vegas, una red de lenguaje se respondió con una descripción de “un evento de diversión en el que todos se divierten”, mientras que en realidad el contenido aborda un incidente de tiroteo. Este error subraya que los modelos no tienen acceso a bases de datos actualizadas o verificadas. Además, la mayoría de los sistemas de chat extraen sus datos al recorrer páginas web, donde se publican declaraciones como “esta película está en Hulu”, sin que exista una actualización que indique que el contenido ya no se ofrece allí. Esta ausencia de retroalimentación genera datos obsoletos que, una vez procesados, se presentan como verdaderos. En su estudio, Reelgood halló que alrededor del 50% de las respuestas generadas por modelos estándar sobre disponibilidad de contenidos son incorrectas.
Para los lectores peruanos, esta realidad implica que al buscar servicios de streaming de películas o series —como en plataformas nacionales o regionales—, el uso de asistentes digitales puede llevar a decisiones erróneas. Muchas familias en el país dependen de la disponibilidad de contenidos para sus actividades culturales, y una información imprecisa puede resultar en costos innecesarios o en la pérdida de tiempo. Además, en un entorno donde la conectividad y el acceso a contenidos son cada vez más centrales, confiar en respuestas automáticas sin validación puede generar una brecha entre la percepción de la realidad y la experiencia real.
Por tanto, aunque las inteligencias artificiales ofrecen una herramienta útil para la búsqueda de información, su uso debe ir acompañado de una verificación humana, especialmente cuando se trata de decisiones que impactan directamente en el consumo de servicios. En el contexto peruano, donde las plataformas digitales están en desarrollo y las bases de datos aún no son uniformes, la precisión de los datos debe ser una prioridad. El usuario final debe entender que, al igual que en el caso de un libro o una revista, la información que encuentra en línea no es automática, sino que requiere validación.
