Según Yahoo Finance, en abril de 2026 los precios del petróleo superaron los 120 dólares por barril debido a la escalada del conflicto iraní, que bloqueó el paso por el estrecho de Hormuz. Desde entonces, los mercados han registrado una caída inesperada, no por el final del conflicto, sino por una adaptación estratégica de los operadores. Analistas de Goldman Sachs, Daan Struyven y Yulia Zhestkova Grigsby, publicaron una nota en la que explican cómo el mercado logró contener el impacto, señalando que los flujos de petróleo por el estrecho están recuperándose más rápidamente de lo previsto. Este canal representa aproximadamente un tercio de las exportaciones marítimas de petróleo del mundo, conectando el Golfo Pérsico con los compradores globales. Antes del conflicto, las exportaciones a través del estrecho alcanzaban entre 22 y 24 millones de barriles diarios. En marzo, tras el escalado del conflicto, esta cifra cayó a entre 5 y 6 millones de barriles diarios. Desde entonces, los flujos han aumentado de forma constante, y hoy alcanzan alrededor de 15 a 16 millones de barriles diarios. Aunque aún faltan entre 7 y 8 millones de barriles respecto a los niveles preconflicto, la recuperación es notable. Los operadores indican que entre 6 y 8 millones de barriles diarios de crudo transitan actualmente por el estrecho, evitando rastros de seguimiento mediante operaciones "oscuro", como los cruceros sin transpondedores satelitales o transferencias entre barcos durante el trayecto. Este tipo de movimientos permite que los productores y distribuidores reorganizan su logística sin depender completamente de la estabilidad geopolítica. Goldman Sachs destaca que el aumento de estas prácticas indica una mayor flexibilidad en el sistema y podría limitar el alza potencial de los precios del crudo, incluso si las tensiones en el Medio Oriente persisten. La entidad considera que el petróleo no presenta riesgos de subida tan elevados como muchos inversores anticipan.
Para los inversores peruanos, este escenario es clave porque refleja la naturaleza dinámica del mercado energético. Aunque los precios del petróleo pueden fluctuar por razones geopolíticas, su recuperación operativa demuestra que los mercados tienen mecanismos internos para adaptarse. Esto implica que las decisiones sobre inversiones en energía no deben basarse únicamente en eventos de corto plazo, sino en la capacidad de los sistemas para reorganizarse. En un contexto donde el Perú depende en parte de importaciones energéticas y busca diversificar su matriz energética, comprender cómo el mercado responde a crisis puede guiar estrategias más sostenibles. La estabilidad de los flujos de petróleo, aunque parcial, transmite una señal de resiliencia que puede influir en las decisiones de compra de activos.
