Segun Bloomberg Línea, las bolsas estadounidenses registraron una caída este martes, con el índice S&P 500 en descenso por segunda sesión seguida, mientras el Dow Jones Industrial perdio aproximadamente 1,17% y el Nasdaq Composite redujo 0,32%. Los rendimientos de los bonos del Tesoro aumentaron, indicando que los inversores están reevaluando la presión inflacionaria. Este movimiento refuerza la expectativa de que la Reserva Federal pueda elevar las tasas de interés en esta misma fase. El precio del crudo Brent ascendió un 1% y cerró en US$97,92 por barril, su nivel más alto desde finales de julio, tras haberse acercado a US$100 durante la jornada. El crudo del Golfo del México (WTI) avanzó 1,7% frente al cierre del viernes, finalizando en US$93,03, su mayor valor desde principios de junio.
La escalada de precios se intensificó tras la declaración de la agencia iraní Mehr sobre explosiones ocurridas en la zona de fondeo de la isla de Kharg, principal nodo de exportación iraní. Este hecho incrementó la sensibilidad del mercado ante cualquier interrupción en la cadena de suministro. La situación se agudizó con los nuevos ataques de grupos hutíes a instalaciones energéticas en Arabia Saudita. El reino informó que suspendió operaciones en varias plantas, y los hutíes confirmaron el ataque a la refinería de Jazan, que posee una capacidad de procesamiento de 400.000 barriles diarios. Expertos como Daan Struyven, de Goldman Sachs, señalan que los mercados están integrando una persistencia en los conflictos del Medio Oriente, lo que impulsa riesgos de interrupción en la oferta global. El banco moderó su estimación de producción de petróleo, destacando que las incertidumbres continúan "significativamente elevadas".
El crudo Brent ha experimentado un incremento acumulado del 60% en lo que va del año. La reducción en las existencias mundiales de combustibles ha afectado a productos refinados, con el diésel europeo aproximándose a US$200 por barril. Esta presión no solo impacta a los mercados internacionales, sino que también afecta a los precios en el mercado interno de América Latina, incluyendo el Perú.
Para los inversionistas peruanos, esta evolución evidencia cómo las tensiones geopolíticas pueden acelerar movimientos en el mercado de energía. Aunque el Perú no es un exportador directo de petróleo, sus economías dependen de los precios del crudo, especialmente en sectores como el transporte y la industria. Los aumentos en costos de combustibles refinados pueden traducirse en mayores gastos para las empresas y los consumidores. Por ello, es clave mantener una visión estratégica sobre los indicadores clave, ya que fluctuaciones en el mercado internacional pueden influir directamente en el entorno de inversión local. La estabilidad de precios en el corto plazo dependerá de cómo se desarrollen los conflictos en el Medio Oriente y si se mantienen las condiciones de oferta y demanda globales.
