Según Gestión, el mercado de derivados internacionales registró recientes descensos en sus precios, según informes del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin). En ese escenario, los precios de gasolinas regulares, premium y de 84 octanos descendieron entre S/ 0.15 y S/ 0.32 por galón, mientras que los petróleos industriales 6 y 500 bajaron en S/ 0.07 por galón. El gas licuado de petróleo (GLP) también experimentó una reducción de S/ 0.012 por kilogramo. No obstante, los listados oficiales de Petroperú, publicados el martes 18 de agosto, muestran una tendencia opuesta en el mercado nacional, con incrementos en precios ex planta en múltiples plantas del interior del país.
En las unidades de Talara (Piura), Eten (Lambayeque), Salaverry (La Libertad) y Chimbote (Áncash), los combustibles líquidos registraron aumentos de entre 3.19% y 3.65%. En Mollendo (Arequipa), Juliaca (Puno), Cusco, Ilo (Moquegua) y Tarapoto, el diésel para uso vehicular e industrial subió entre 0.14% y 0.15%. A nivel general, al comparar los precios del 18 de agosto con los del mismo día del mes anterior, los combustibles ex planta de Petroperú aumentaron entre un 6.5% y un 18% en comparación con los del mes anterior. Este escalado se produce tras ocho variaciones acumuladas en los últimos días.
El diésel B5 UV S-50, destinado al transporte vehicular, fue el producto que más se encareció, con una subida del 18.39% en la planta de Callao. Aunque los precios internacionales disminuyeron, la dinámica nacional refleja una situación de desalineación entre mercados globales y locales. Esta divergencia puede deberse a factores como la demanda interna, la logística regional y la capacidad de reajuste de precios en las plantas productoras.
Para el lector peruano, este panorama indica que, a pesar de movimientos bajos en el exterior, el costo real de los combustibles en las zonas rurales y periféricas sigue creciendo. Las comunidades que dependen de transporte por carretera, especialmente en zonas con baja infraestructura, enfrentan un aumento en sus costos operativos. Además, el hecho de que el gobierno haya impuesto subsidios directos a transportistas sugiere una escasez estructural que, si no se gestiona adecuadamente, podría generar tensiones sociales. La estabilidad de los precios en el mercado interno debe ser priorizada para evitar que las alzas en combustibles afecten a sectores vulnerables como el transporte, la agricultura y el comercio local.
